24 de octubre de 2009 / 12:48 / en 8 años

¿La energía solar acelerará la revolución de celulares?

Por Hereward Holland y Leonora Walet

<p>Imagen de archivo de un trabajador de Shenzhen Enon Dynamic Technology Co. posando con un celular solar en una feria de Hong Kong, el 14 de octubre del 2009. REUTERS/Tyrone Siu</p>

KAMPALA/HONG KONG (Reuters) - Mientras observa a sus hijos patear una pelota casera hecha de bolsas de plástico firmemente envueltas, el obrero ugandés Jackson Mawa se maravilla por la forma en que ha mejorado su negocio desde que compró un teléfono celular a energía solar.

“Trabajo por mi cuenta. A veces la gente me llama y encuentra que mi celular está apagado. Tuve ese problema muy a menudo por tener la batería cargando. De modo que cuando (Uganda Telecom) sacó los teléfonos solares y lo compré nunca más tuve problemas con mi móvil”, dijo Mawa, sosteniendo firmemente el aparato.

Podría no parecer gran cosa pero para Mawa y millones de personas en Africa y Asia, que no tienen conexión a las redes de suministro eléctrico o acceso poco confiable y caro a la electricidad, estos pequeños dispositivos a energía solar están resultando ser revolucionarios.

Los granjeros pueden verificar los precios de plaza antes de decidir qué semillas sembrar, hablar con los compradores de sus campos y obtener pronósticos meteorológicos. Y a diferencia de los celulares estándares, no tienen que preocuparse porque sus teléfonos se queden sin batería.

Los celulares solares podrían apoyarse en las ventajas tecnológicas que los móviles ya han significado para regiones remotas de Africa y el subcontinente indio, incluyendo la transparencia de precios y una información más precisa y oportuna.

La penetración de los teléfonos celulares en estas regiones se ha visto entorpecida por la falta de electricidad: simplemente no hay forma de cargar un móvil en muchas zonas rurales de países del tercer mundo.

Se estima que 1.600 millones de personas no tiene acceso a la electricidad en absoluto, mientras que otros 1.000 millones de personas no cuentan con acceso a energía durante gran parte del día, según cálculos de grupos de desarrollo.

Fortuitamente tal vez, la mayoría de estas personas vive en climas soleados. Y ahí es donde entran en escena los teléfonos celulares solares.

“Si observa el mapa de países con baja tele-densidad: hay abundante luz solar por todas partes”, dice Rajiv Mehrotra, presidente de VNL, una compañía que está montando una base de estaciones para una red de telefonía celular solar en India.

En Uganda, por ejemplo, sólo un 8 por ciento de los más de 32 millones de habitantes del país tiene acceso a la red de suministro eléctrico. Incluso cuando la red está operando, como donde vive Mawa en Mulago, un suburbio pobre de Kampala, la electricidad es costosa y el servicio intermitente.

“En nuestra zona, la electricidad es cara de modo que a las seis de la mañana apagamos nuestro generador hasta las seis de la tarde”, dijo Mawa de 29 años, sentado en un escalón afuera de su casa.

Hasta que aparecieron los celulares solares, cargar un teléfono en zonas remotas, lejos de la red de suministro, implicaba un dificultoso viaje hasta la ciudad más cercana, donde la batería podía cargarse en puestos que funcionaban con generadores a cambio de tarifas relativamente elevadas.

El viaje podría tomar todo el día y la tarifa de recarga podría costar más que el sueldo perdido de ese día.

PENETRACION EN EL MERCADO

Hay más de 3.000 millones de personas en el mundo que usan celulares y la mayoría de los próximos 1.000 millones provendrá de mercados emergentes, particularmente en las zonas rurales de estos mercados.

“Hay una significativa oportunidad dentro de los mercados en desarrollo donde el acceso a la red de suministro eléctrico es limitado”, dijo Windson Holden, analista de la firma de investigaciones en telecomunicaciones Juniper Research.

Los fabricantes de celulares solares como Nokia, Samsung y ZTE ven a los pobres de las zonas rurales en mercados emergentes como su principal base de clientes más que a los consumidores en Occidente.

“La necesidad comunicativa de la gente es tan elevada. Está kilómetros por delante de las expansiones de las redes de suministro eléctrico”, dice Anne Larilahti, directora de comercio sustentable del fabricante de equipamiento para redes Nokia Siemens Networks.

Al otro lado del océano, en el remoto estado de Orissa en India, los granjeros que viven lejos de la red de suministro eléctrico están generando electricidad con la luz solar, lo que está incursionando en zonas rurales de India y Bangladesh.

Para ellos los celulares a energía solar son un derivado natural.

El potencial en la India rural para los fabricantes de teléfonos celulares y los operadores es enorme. Considere esto: India tenía casi 500 millones de usuarios de celulares, y cada mes aparecen unos 10 millones de usuarios nuevos. Eso no incluye a los millones de habitantes de las remotas aldeas de India donde la electricidad es inusual o inexistente.

La capitalización de este nuevo mercado, además de la obtención de puntos ecológicos, está atrayendo a compañías de telefonía celular como Samsung de Corea del Sur que lanzó su primer modelo de teléfono celular a energía solar, Solar Guru, en India en junio.

“Contactamos a doctores por consultas sobre salud. Buscamos información sobre el clima en una oficina local. Hablamos con funcionario locales de agricultura y hablamos con ellos problemas relacionados con los cultivos”, dijo el granjero indio Jhasketan Pradhan.

Los teléfonos a energía solar no son algo nuevo: el máximo fabricante de teléfonos Nokia vendía un modelo hace unos doce años, pero gracias al desarrollo de la tecnología su uso y sus precios están empezando a alcanzar a las masas.

Aproximadamente una hora de carga ofrece alrededor de 5 a 10 minutos de tiempo para hablar. A unos 60 dólares, Solar Guru de Samsung cuenta con radio FM, tonos de timbre en MP3, juegos de fábrica y una linterna.

Si la demanda de estos teléfonos realmente se dispara, resultará un riesgo para Nokia, que probablemente no podrá observar durante mucho tiempo sin hacer nada, ya que su cuota del mercado en India y Africa es del 60 a 70 por ciento.

Reporte Adicional de Tarmo Virki en Helsinki, Duncan Miriri en Nairobi, Jatindra Dash en India, Azad Majumder en Dacca; Editado en español por Marion Giraldo

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