17 de mayo de 2010 / 8:52 / en 8 años

BP dice captura parte derrame de crudo EEUU

Por Steve Gorman

<p>Parte de las barreras de contenci&oacute;n utilizadas contra el derrame de crudo que se encamina a las orillas de la costa estadounidense. Mayo 15 2010. El gigante energ&eacute;tico BP obtuvo el domingo un &eacute;xito relativo en la contenci&oacute;n del petr&oacute;leo que brota en el Golfo de M&eacute;xico y dijo que podr&iacute;a detener el flujo de forma permanente en alrededor de una semana. REUTERS/Lee Celano</p>

GALLIANO, EEUU (Reuters) - Casi la quinta parte de la fuga de crudo en el lecho marino del Golfo de México estaba siendo capturada y esa cantidad podría ir en aumento antes de que se trate de frenar por completo el derrame hacia fines de la semana, dijo el lunes la petrolera BP.

BP, cuyas acciones se recuperaban tras este anuncio, enfrenta duros cuestionamientos del Gobierno de Estados Unidos y de la opinión pública por el alcance del derrame, que amenaza con transformarse en una calamidad ecológica y económica frente a las costas estadounidenses del Golfo.

“Estamos apostando absolutamente todo en esto”, dijo el presidente operativo de BP, Doug Suttles, a la cadena de televisión CNN. La situación amenaza con eclipsar el derrame del Exxon Valdez frente a Alaska en 1989 como el peor desastre ecológico en la historia de Estados Unidos.

Suttles dijo que un tubo de succión insertado dentro del pozo dañado de BP en el lecho marino, a casi 1,6 kilómetros de profundidad, había estado operando durante 24 horas y que estaba desviando 1.000 barriles por día (bpd), cerca de un quinto de los 5.000 bpd de fuga estimados por la firma.

Otros estimados señalan que el flujo del petróleo es mucho mayor,

“Esto sólo está conteniendo el flujo. Más adelante esta semana, ojalá antes del fin de esta, realizaremos nuestro próximo intento por frenar totalmente la fuga”, dijo Suttles al programa ‘Today’ de NBC.

El intento consistirá en que ingenieros, usando robots submarinos, intenten disparar un fango especial, una mezcla pesada de materiales sintéticos, dentro del pozo para formar una barrera que impida la fuga.

El Gobierno del presidente Barack Obama acogió con cautela la noticia, diciendo que la inserción del tubo “no es una solución para el problema”.

Sin embargo, las acciones de BP subían más de un 2 por ciento por el reporte de un cierto éxito en la contención del derrame petrolero.

Los inversores ya han quitado cerca de 30.000 millones de dólares al valor de BP debido al derrame, el cual comenzó después de la explosión de la plataforma de perforación Deepwater Horizon el 20 de abril, que dejó 11 trabajadores muertos.

En comentarios a medios estadounidenses durante el fin de semana, científicos dijeron que habían encontrado bajo el agua enormes “columnas de petróleo” de varios kilómetros de largo en el Golfo de México, sugiriendo un impacto mucho mayor en el hábitat marino que lo pensado anteriormente.

Suttles dijo que aún no había revisado estos estudios.

RIESGO DE PROPAGACION DEL CRUDO

Mientras la costa estadounidense del Golfo se ha visto amenazada por la enorme mancha de crudo, pequeñas cantidades de petróleo, han alcanzado partes del litoral de Luisiana, Misisipi y Alabama.

Existen temores de que el derrame, que está separado en fragmentos, pueda extenderse por la acción de vientos y corrientes que podrían llevarlo hacia los Cayos de Florida y hacia la costa este de Estados Unidos.

A pesar de la positiva noticia respecto a los esfuerzos de contención, BP igualmente enfrenta una gran cantidad de críticas e intensos cuestionamientos de las autoridades estadounidenses e investigaciones de congresistas.

El senador Joe Lieberman de la Comisión de Seguridad Nacional liderará una audiencia sobre el derrame petrolero el lunes.

Un funcionario del Departamento del Trabajo de Estados Unidos dijo al Financial Times que BP tiene un “problema sistemático de seguridad” en sus refinerías.

“Los ejecutivos de BP tienen un bonito discurso. Ellos dicen que quieren mejorar la seguridad”, dijo al diario Jordan Barab, un funcionario de alto rango de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional.

“Pero eso no siempre se traduce en las refinerías. Todavía tienen un problema sistemático de seguridad”, agregó.

El año pasado los reguladores estadounidenses penaron con una multa por 87,4 millones de dólares a BP por no reparar violaciones a las normas de seguridad en su refinería de Texas City, tras explosiones que causaron muertos en el 2005.

CUESTIONAMIENTOS POR SEGURIDAD

El presidente Barack Obama, quien públicamente ha reprendido a BP y a sus socias en el pozo dañado por un “espectáculo ridículo” de acusaciones cruzadas por el accidente, está manteniendo fuerte presión sobre la firma para que pague los costos de limpieza y reparación para todos los afectados en la zona.

“Dijimos desde el primer día que nos haríamos responsables por el derrame (...) nos estamos responsabilizado por el derrame no sólo en palabras, hemos establecido centros de reclamos a lo largo de la costa del Golfo”, dijo el director ejecutivo de BP, Robert Dudley, en el programa ‘Good Morning America’ de ABC.

“Pagaremos todos los reclamos legítimos”, aseguró.

En el programa de la cadena CBS “60 Minutes”, el sobreviviente de la plataforma Mike Williams describió algunos incidentes perturbadores que ocurrieron antes del accidente, incluido el descubrimiento por parte de un colega de pedazos de goma en el fluido de perforación.

“El pensó que era importante (...) Recuerdo que se le preguntó a un supervisor si ésto era inusual. Y él dijo, ‘Oh, no es tan importante’. Y yo pensé '¿Cómo puede no ser importante? Hay pedazos de nuestro sellado que han desaparecido’”, declaró Williams .

También dijo que BP estuvo presionando para acelerar las obras de perforación.

Las autoridades han subrayado que hasta el momento el derrame ha tenido un impacto mínimo en la costa y en la fauna, pero hay temores de que la mancha de petróleo llegará a frágiles pantanos habitados por camarones, ostras, langostas, peces y aves salvajes.

Reporte adicional de Tabassum Zakaria en Washington, Pascal Fletcher en Miami y Brian Gorman en Londres. Editado en español por Hernán García y Mónica Vargas

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