28 de mayo de 2010 / 0:53 / en 8 años

RESUMEN 1-BP pelea contra derrame, Obama rechaza críticas

Por Jeff Mason y Ed Stoddard

<p>Restos de petr&oacute;leo con dispersante frente a la costa de Luisiana, EEUU. Mayo 27 2010. La gigante energ&eacute;tica BP dijo el jueves que su reciente intento por sellar su pozo averiado en el Golfo de M&eacute;xico prosigue seg&uacute;n lo planeado, mientras que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, rechaz&oacute; las cr&iacute;ticas sobre una supuesta lentitud en responder al peor desastre petrolero en la historia del pa&iacute;s. REUTERS/Sean Gardner</p>

WASHINGTON/VENICE, EEUU (Reuters) - La gigante energética BP dijo el jueves que su reciente intento por sellar su pozo averiado en el Golfo de México prosigue según lo planeado, mientras que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, rechazó las críticas sobre una supuesta lentitud en responder al peor desastre petrolero en la historia del país.

Casi 40 días después del accidente, el derrame de petróleo de BP ha superado al del Exxon Valdez en las costas de Alaska en 1989, según estimados del Gobierno estadounidense sobre la cantidad de petróleo vertido en el Golfo.

La reciente operación de BP, llamada “top kill” y que comenzó el miércoles, podría sellar el pozo ubicado en el lecho marino, a 1,6 kilómetros de profundidad, pero la compañía dijo que pasarán otras 24 horas o más antes de conocer el resultado.

La petrolera y el Gobierno estadounidense han gastado hasta el momento unos 850 millones de dólares en los trabajos de limpieza del derrame de crudo en el Golfo de México, dijo el jueves la firma.

Un día antes de visitar el Golfo por segunda vez, Obama expresó su “enojo y frustración” por la falla de BP en sellar el pozo averiado.

En la Casa Blanca, Obama defendió reiteradamente a su administración frente a la ola de críticas de los residentes del Golfo de México sobre su lenta respuesta al accidente y su extrema dependencia en BP en buscar soluciones.

El accidente podría convertirse en una importante responsabilidad política para Obama de cara a las elecciones en noviembre que se espera desgasten el control de su Partido Demócrata en el Congreso estadounidense.

“Aquellos que piensan que fuimos lentos en nuestra respuesta o que hubo falta de urgencia no saben los hechos”, dijo Obama.

“(El accidente) ha sido nuestra mayor prioridad desde que ocurrió”, sostuvo.

AMPLIACION MORATORIA

El mandatario anunció una ampliación por 6 meses de la veda para nuevas perforaciones en aguas profundas mientras una comisión investiga las causas de la catástrofe. También, ordenó la suspensión de los trabajos en 33 pozos de exploración costa afuera en el Golfo de México mientras cumplen con nuevos requerimientos de seguridad.

La decisión de Obama de extender la moratoria afecta a la exploración petrolera costa afuera y es un potencial golpe a su iniciativa para revisar toda la política energética.

La conmoción política derivada del desastre medioambiental ocasionó su primera víctima de alto rango con la renuncia de la jefa del ente regulador de las perforaciones petroleras mar adentro.

Todos los ojos están puestos en “Top Kill” que consiste en inyectar líquidos pesados en el pozo dañado y luego cementarlo.

BP detuvo la operación brevemente la tarde del jueves para analizar los datos pero la reanudó pocas horas después.

“Todavía no hemos contenido la fuga, por lo que la operación aún no ha alcanzado su objetivo”, dijo el jefe de operaciones de BP, Doug Suttles.

PASANDO LA CUENTA EMOCIONAL

Las noticias sobre el progreso de BP en detener el derrame, junto con un alza de cerca de un 4 por ciento en el precio del crudo, disparó las acciones de las compañías relacionadas con el accidente. Los títulos de BP ganaron cerca de un 6 por ciento en Londres.

Inversores nerviosos han recortado casi una cuarta parte del valor de mercado de BP desde la explosión de la plataforma, que le arrebató unos 50.000 millones de dólares.

Millones de litros de crudo se han derramado en las aguas del Golfo desde que el 20 de abril una explosión en la plataforma Deepwater Horizon quitó la vida a 11 operarios y abrió una fuga de petróleo que amenaza a varias poblaciones costeras y al frágil ecosistema que sobrevivió al huracán Katrina en el 2005.

La destrucción de la economía local y el sustento de vida pasaban una cuenta emocional, incluso en los funcionarios electos.

El congresista de Luisiana, Charlie Melancon, rompió en llanto durante una reunión en Washington.

Residentes locales, testigos de la falla de la gestión del ex presidente George W. Bush en responder al huracán Katrina en 2005, no se impresionaron con las promesas de Obama el jueves.

“Ni siquiera pueden dirigir el país. Sólo dénnos el equipamiento y salgan del camino. La gente del sur de Luisiana sabe qué hacer”, dijo Bill Butler, propietario de Venice Marina, centro de pesca deportiva que actualmente permanece cerrado.

RENUNCIA FUNCIONARIA

Obama dijo que las autoridades federales habían estado a cargo de la respuesta al desastre desde el primer día, pero se han visto obligados a depender de la tecnología superior submarina de BP.

Más temprano, el secretario del Interior, Ken Salazar, dijo que la jefa del ente regulador de las perforaciones petroleras mar adentro, Liz Birnbaum, renunció.

Legisladores y grupos ecologistas han criticado a la agencia federal por mantener una regulación poco estricta respecto a las plataformas de producción y perforación frente a las costas.

La escala del derrame en el Golfo de México, que ya es enorme, se disparó con nuevas cifras del Gobierno el jueves que aseguran que el pozo dañado derrama cuatro o cinco veces más petróleo que el estimado de 5.000 barriles por día de BP.

La directora del Servicio Geológico de Estados Unidos, Marcia McNutt, dijo que varios equipos que examinaron el derrame estimaron una perdida de entre 12.000 y 25.000 barriles por día.

La mejor proyección del equipo es de 12.000 y 19.000 barriles por día, aunque uno de los tres métodos que utilizó arrojó una tasa de 25.000 barriles por día, agregó McNutt.

BP declinó comentar los estimados.

En 1989, el tanquero Exxon Valdez encayó en Alaska derramando cerca de 260.000 barriles de petróleo en el mar.

Con el reporte adicional de Jeff Mason, Ayesha Rascoe, Tom Doggett, John Whitesides, Vicki Allen, Caren Bohan en Washington; Pascal Fletcher y Tom Brown en Miami; y Chris Baltimore, Tom Bergin y Kristen Hays en Houston. Editado en español por Damián Wroclavsky y Mónica Vargas

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