28 de mayo de 2010 / 15:40 / en 7 años

RESUMEN-Obama va a Golfo de México; contención derrame BP avanza

Por Ed Stoddard

<p>Mezcla de petr&oacute;leo y residuos dispersos en la superficie de Venice en el Golfo de M&eacute;xico, Luisiana. Mayo 27 2010. BP report&oacute; el viernes avances en su intento de frenar la fuga de crudo de su pozo en el Golfo de M&eacute;xico, mientras el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prepara una nueva visita al &aacute;rea amenazada por el mayor derrame en la historia de ese pa&iacute;s. REUTERS/Sean Gardner</p>

VENICE, Estados Unidos (Reuters) - BP reportó el viernes avances en su intento de frenar la fuga de crudo de su pozo en el Golfo de México, mientras el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prepara una nueva visita al área amenazada por el mayor derrame en la historia de ese país.

La operación llamada “top kill” que emprendió el miércoles BP para sellar el derrame que brota desde el lecho submarino ha tenido algún éxito, dijo el presidente ejecutivo de la petrolera Tony Hayward.

Pero el resultado final seguía siendo incierto y podrían pasar otras 48 horas hasta que se sepa si realmente logró su objetivo.

“No sabemos si podremos vencer al pozo”, dijo en el programa “Today Show” de la cadena NBC. El gigante energético con sede en Gran Bretaña mantenía su evaluación de que la operación “top kill” tenía una probabilidad de éxito del 60 al 70 por ciento.

La creciente indignación pública y la frustración por el derrame fuera de control se han convertido en un desafío mayor para Obama, quien visitará la costa de Luisiana, donde el crudo ya ha llegado a los pantanos, provocó el cierre del lucrativo comercio pesquero y enfureció a los residentes que aún siguen recuperándose de los daños del huracán Katrina del 2005.

En varios programas matinales de la televisión estadounidense, Hayward dijo que los ingenieros de BP habían inyectado materiales pesados de bloqueo -como trozos de caucho- en el fallido sistema para evitar explosiones en el pozo averiado.

El viernes, más tarde, también inyectarán más “lodo” pesado de perforación, todo como parte del procedimiento de “top kill” que están intentando.

“Tenemos algunos indicios de cierre parcial, lo que es una buena noticia”, dijo a la CNN. “Probablemente pasen 48 horas hasta que tengamos una visión concluyente”, agregó.

Thad Allen, un almirante de la Guardia Costera que dirige la respuesta al derrame, dijo en “Good Morning America”, de la cadena ABC, que las próximas 12 a 18 horas serán “muy críticas”.

Las acciones de BP caían un 4 por ciento en la Bolsa de Londres ante la incertidumbre sobre el éxito del esfuerzo para tapar el pozo.

BP dijo también el viernes que el costo del desastre de momento ascendía a 930 millones de dólares, un alza desde los 760 millones de dólares estimados el lunes.

El costo seguramente se multiplicará cuando comience la limpieza del derrame, que ahora ha superado al desastre de Exxon Valdez en las costas de Alaska en 1989.

“Esto claramente es una catástrofe ambiental”, dijo Hayward a CNN, en contraste con un comentario que había hecho anteriormente, en el que él había predicho que el impacto ecológico del derrame sería pequeño.

DESAFIO POLITICO PARA OBAMA

El viaje del viernes será la segunda visita de Obama al Golfo en las más de cinco semanas desde el incidente causado por una explosión en una plataforma que mató a 11 trabajadores y desató el derrame desde un pozo a 1,6 kilómetros de profundidad.

La gira del mandatario ocurre un día después de que prometiera “arreglar esto”, mientras crecían las críticas sobre lo que muchos estadounidenses ven como una lenta respuesta del Gobierno a una de las peores catástrofes ambientales del país.

El antecesor de Obama, George W. Bush, fue fustigado por el manejo que hizo del huracán Katrina, y Obama está ansioso por evitar las comparaciones.

El derrame podría convertirse en una carga política para Obama antes de unas elecciones legislativas de noviembre en las que se prevé que disminuya el control del Partido Demócrata en el Congreso.

El jueves, en la Casa Blanca, Obama se hizo cargo de la crisis, en un cambio desde unas declaraciones anteriores, en las que asignaba a BP toda la responsabilidad de la limpieza del desastre.

Sin embargo, por más que Obama busque reforzar su control de la situación, el Gobierno federal carece de las herramientas y la tecnología para resolver la fuga submarina, y depende de BP para encontrar la forma de frenar el flujo.

Si falla el procedimiento “top kill”, BP dice que tratará de controlar el derrame con otros métodos, como un segundo intento de transportar el crudo por un ducto a un barco en la superficie, o colocar un nuevo mecanismo para evitar explosiones arriba del que falló.

También está perforando dos pozos de alivio que frenarán el flujo, pero pasarán varias semanas hasta que esos estén completos.

Reporte adicional de Jeremy Pelofsky en Washington y Pascal Fletcher en Miami; escrito por Mary Milliken y Pascal Fletcher

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