15 de noviembre de 2010 / 15:19 / en 7 años

Documento detalla marco de ambicioso plan energético UE

Por Pete Harrison

<p>Imagen de archivo del comisario de Energ&iacute;a de la Uni&oacute;n Europea, Guenther Oettinger, durante una conferencia en Bruselas. Nov 3 2010 El responsable del sector energ&eacute;tico de Europa revelar&aacute; esta semana un plan general que incluye enormes gasoductos nuevos, "carreteras el&eacute;ctricas" de tecnolog&iacute;a de avanzada y hasta 8.000 kil&oacute;metros de tuber&iacute;as para transportar y enterrar gases del efecto invernadero, de acuerdo con un proyecto filtrado a la prensa. REUTERS/Francois Lenoir/ARCHIVO</p>

BRUSELAS (Reuters) - El responsable del sector energético de Europa revelará esta semana un plan general que incluye enormes gasoductos nuevos, “carreteras eléctricas” de tecnología de avanzada y hasta 8.000 kilómetros de tuberías para transportar y enterrar gases del efecto invernadero, de acuerdo con un proyecto filtrado a la prensa.

El comisario de Energía Guenther Oettinger lanzó una advertencia la semana pasada sobre las importaciones de gas y petróleo y reveló una estrategia para invertir 1 billón de euros (1,4 billones de dólares) a lo largo de la próxima década a fin de incrementar la seguridad energética.

El miércoles, el funcionario detallará aún más esa estrategia, con la publicación de un segundo reporte: “Prioridades de infraestructura energética para 2020 y 2030 - un plan para una red energética europea integrada”.

Oettinger ha recibido apoyo para los planes, en un proyecto de ese programa que se filtró, de construir “carreteras eléctricas” para distribuir vastas cantidades de electricidad generada por parques eólicos en el Mar del Norte y parques de energía solar alrededor del Mediterráneo.

Pero la visión de unas tuberías de miles de kilómetros para transportar dióxido de carbono de estaciones de energía y enterrarlo en yacimientos de gas agotados enfrenta una recepción mixta.

Los críticos apuntan a un reciente estudio hecho a pedido del equipo de Oettinger, que halló que la tecnología de captura y almacenamiento de carbono (CCS, por sus siglas en inglés) apenas podría superar la fase de prueba antes de que un vuelco generalizado a la energía verde baje el precio del carbono y destruya los incentivos.

El político ecologista Claude Turmes dijo que la CCS necesitaría mayores subsidios de los contribuyentes a menos que el precio del carbono en el esquema “cap and trade” de Europa alcance 60-80 euros por tonelada, comparado con alrededor de 15 euros en la actualidad.

“Es una tecnología que no ha sido probada”, agregó. “Hay posibilidades más fáciles y menos costosas en energías renovables para reducir la huella de carbono de Europa y aumentar su seguridad energética”.

Otros en el debate energético de Europa responden que la CCS es una tecnología demasiado importante para recortar las emisiones de gases del efecto invernadero como para ser ignorada.

“La CCS podría explicar alrededor del 12 por ciento de las reducciones de emisiones hacia el 2030 y el 22 por ciento hacia el 2050”, dijo Giuseppe Lorubio del organismo del sector energético Eurelectric. “Esto claramente habla de lo importante que es la CCS para nuestro sector, pero también para el sector industrial”.

El plan también prevé que unos grandes cables de electricidad con orientación norte-sur transporten energías renovables desde el Mar del Norte y el Mediterráneo al centro de Europa, ayudando a disipar unos techos en la producción que de otro modo podrían sobrecargar las redes locales.

“Realmente necesitamos un mercado europeo de energía renovable que ayude a contrarrestar su intermitencia, y las interconexiones son una condición primaria para que eso se desarrolle”, dijo Susanne Nies, de Eurelectric.

El vuelco hacia fuentes energéticas de menor carbono también beneficiaría a productores de gas como Rusia y Azerbaiyán mientras Europa se esfuerza por limitar el consumo de carbón y alcanzar los objetivos para rebajar las emisiones de CO2 a un quinto debajo de los niveles de 1990 a lo largo de la próxima década.

La dependencia de las importaciones de gas se incrementará desde alrededor del 60 por ciento actual a 73-79 por ciento del consumo de gas hacia el 2020 y el 81-89 por ciento hacia el 2030, dice el proyecto.

El principal proveedor de gas de Europa es Rusia, que actualmente suministra alrededor de un tercio de ese total, pero hay esfuerzos en curso para impedir que esa participación crezca, principalmente desarrollando un “corredor del sur” para las importaciones de gas de la región del Caspio.

“El objetivo estratégico del corredor es lograr una ruta de suministro a la UE de alrededor del 10-20 por ciento de la demanda de gas de la UE hacia el 2020, equivalente a alrededor de 45.000-90.000 millones de metros cúbicos de gas por año”, dice el proyecto.

reporte de Pete Harrison

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