12 de julio de 2012 / 15:44 / en 5 años

Las redes sociales buscan delincuentes sexuales con éxito dispar

Por Joseph Menn

SAN FRANCISCO, EEUU (Reuters) - El pasado 9 de marzo, el software de Facebook localizó algo sospechoso.

Un hombre de poco más de 30 años estaba chateando sobre sexo con una menor de 13 años del sur de Florida y planeando encontrarse cuando ella terminase sus clases al día siguiente.

La amplia pero poca conocida tecnología de Facebook para rastrear publicaciones y conversaciones para actividades criminales señaló automáticamente la conversación a los empleados, que la leyeron y rápidamente llamaron a la policía.

Los agentes requisaron el ordenador de la adolescente y arrestaron al hombre al día siguiente, dijo el agente supervisor especial Jeffrey Duncan, del departamento de policía de Florida. El supuesto delincuente se declaró no culpable de los múltiples delitos de acosar a una menor.

“La forma y la velocidad con la que contactaron con nosotros nos dio la capacidad de responder tan pronto como fue posible”, dijo Duncan, uno de la media docena de agentes entrevistados que elogiaron a la red social por este servicio.

Facebook está entre las muchas compañías que están adoptando una combinación de nuevas tecnologías y vigilantes humanos para combatir a los delincuentes sexuales.

Estos esfuerzos empiezan normalmente con la detección automática de lenguaje inapropiado e intercambio de información personal, y se amplía a los registros de chats en línea de pedófilos convictos para enseñar al software lo que se busca.

Sin embargo, aunque estas técnicas defensivas están ya disponibles y son efectivas, pueden ser caras. También pueden desanimar a parte del público objetivo del sitio, especialmente a los usuarios adolescentes que buscan más libertad de expresión.

Mientras la mayoría de los principales sitios dirigidos a niños pequeños están muy vigilantes, no se puede decir lo mismo sobre la creciente variedad de opciones online para los adolescentes de 13 a 18 años.

“Hay empresas que lo están haciendo muy bien, trabajando dentro de los confines de su dominio”, dijo Brooke Donahue, agente especial en un equipo de FBI dedicado a atrapar a delincuentes en Internet y a combatir la pornografía infantil. “Hay empresas que están más preocupadas por la rentabilidad”, declaró.

Dos incidentes recientes plantearon nuevas dudas sobre la intención de las empresas de invertir en seguridad.

El mes pasado, el fabricante de una aplicación para teléfonos avanzados llamada Skout, diseñada para flirtear con desconocidos en la zona donde se está, admitió que su uso había llevado a agresiones sexuales de adultos a tres adolescentes.

La empresa no había verificado que los usuarios de la ahora clausurada sección para adolescentes tenían menos de 20 años, facilitando el acceso a los delincuentes.

También en junio, un universo virtual para adolescentes llamado Habbo Hotel bloqueó los chats después que la televisión británica informó que dos delincuentes sexuales encontraron víctimas en el sitio y de que una periodista, haciéndose pasar por una niña de 11 años, fue bombardeada con comentarios explícitos y pedidos de que se desvistiese ante la webcam.

Los fallos de Skout y Habbo sorprendieron a expertos en seguridad infantil y profesionales tecnológicos, que temen que se reavive un pánico sobre la seguridad online.

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