June 17, 2018 / 3:21 PM / 5 months ago

Argentina necesita una "perestroika mundialista", pero le urge más encontrar a su Gorbachov

MOSCÚ (Reuters) - Tras el inesperado empate 1-1 ante Islandia en su debut en el Mundial, la selección argentina necesita llevar a cabo su propia “perestroika”, el proceso de reestructuración que en su momento llevó adelante Mijail Gorbachov y que derivó en la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética.

El seleccionado argentino, Lionel Messi, se ve abatido durante el partido frente a Islandia por el Grupo D del Mundial de Rusia 2018, Estadio Spartak, Moscú, Rusia - 16 de junio de 2018 REUTERS / Carl Recine

Ahora, cuando Argentina tiene la mente puesta en el choque del jueves ante Croacia -que quedó como líder del Grupo D con su victoria 2-0 sobre Nigeria-, resta ver cuáles son esas medidas. Pero lo más importante parece ser quién será el Gorbachov de la “albiceleste”.

Luego de la desteñida actuación en el estadio Spartak de Moscú el sábado, las críticas arreciaron, tanto por parte de los hinchas en las redes sociales como de los periodistas.

La falta de variantes de Argentina para vulnerar un equipo disciplinado pero limitado como el islandés está sobre el tapete. En apariencia, la única vía para crear juego está restringida a pasarle a la pelota a Lionel Messi, quien no fue gravitante ante los “vikingos” y además falló un penal.

A primera vista, la solución parece sencilla: formar pequeñas sociedades por fuera de Messi y también con él.

El eventual ingreso de Giovani Lo Celso por Lucas Biglia podría ser una alternativa, así como darle más minutos a Cristian Pavón, quien ante Islandia entró sobre el final y produjo más desequilibrio que Ángel Di María. Gabriel Mercado, defensor de oficio, tiene posibilidades de ingresar como lateral derecho en lugar de Eduardo Salvio, más ofensivo por naturaleza.

“¿Si cambiaría algo al planteo inicial (contra Islandia)? Eso es del entrenador, no soy el entrenador como para decirlo”, sostuvo Javier Mascherano. “No tuvimos lucidez en el último tercio (del campo)”.

La pregunta acerca de quién estará detrás de estas u otras reformas es crucial: el entrenador Jorge Sampaoli ha resignado autoridad al admitir que la selección argentina “es el equipo de Messi” y pende sobre él la “sospecha” de que el astro del Barcelona influye de manera decisiva en sus decisiones.

De hecho, el exseleccionador de Chile reconoció veladamente haber hecho concesiones al alinear ante Islandia un doble eje central conformado por Mascherano y Biglia, y que está dispuesto a resignar parte de sus creencias futbolísticas en pos de lo que necesita el equipo.

El empate en el debut pegó como un mazazo en el ánimo de la selección argentina. Tanto que la palabra más escuchada tras el inesperado resultado fue “frustración”.

“Hay que saber jugar con la frustración, esto juega un rol muy importante, por eso mismo hablo de que no está permitido caerse, es muy importante saber manejar la frustración y a partir de eso intentarlo hasta lo último”, afirmó Mascherano.

El veterano centrocampista coincidió con Sampaoli y Messi en que se debe dejar atrás con rapidez esa sensación para que el equipo se recupere y no empiece a ser carcomido por las dudas de la mala actuación y el fantasma del bajo rendimiento en los partidos definitorios, algo que llevó a la “albiceleste” a perder las últimas tres finales que jugó.

Editado en español por Javier Leira

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