July 1, 2018 / 7:45 PM / 3 months ago

ANÁLISIS-España es víctima de su inquebrantable paciencia en el Mundial

MOSCÚ (Reuters) - Más de 74 por ciento de posesión, una cifra sorprendente alta de 1.137 pases y un dominio territorial absoluta. Sin embargo, la única estadística que al final cuenta para España será de los dos penales perdidos tras empatar el domingo 1-1 ante Rusia por los octavos de final de la Copa del Mundo.

Foto del domingo de los futbolistas españoles Sergio Ramos y Andrés Iniesta tras la eliminación por penales ante Rusia. Jul 1, 2018. REUTERS/Albert Gea

Igor Akinfeev se transformó en el héroe de la jornada al contener dos penales en la definición ante España, aunque realmente se trató de la única vez que el arquero ruso fue puesto a prueba seriamente, a pesar de que el equipo local se resguardó en su campo durante la mayor parte de los 120 minutos.

Los campeones del mundo en 2010 solo remataron nueve veces al arco y pocos de estos tiros realmente llevaban veneno.

España alcanzó el pináculo por un fútbol basado en la posesión de balón, múltiples pases en el centro del campo y la paciencia para penetrar las defensas. Y el domingo estaba segura que así encontraría el camino a la victoria.

Pero esa paciencia demostró ser su peor enemiga ante un rival modesto al que debía haber superado sin mayores problemas.

España pareció completamente incapaz de cambiar de ritmo con el correr de los minutos, mientras las esperanzas de los locales crecían gradualmente al entender que su altamente calificado rival no era realmente tan peligroso.

A los 35 minutos, España, que ganaba 1-0 tras el autogol de Serguei Ignashevich antes del primer cuarto de hora, ya había hecho 300 pases frente a los 63 de Rusia, pero no había tenido ninguna ocasión clara de gol.

El equipo local, por su parte, parecía cómodo permitiendo que los españoles se entregaran la pelota una y otra vez.

    El planteamiento ruso parecía sensato, ya que España se veía incapaz de inyectar a su clásico “tiki taka​” ese necesario cambio de ritmo en tres cuartos de cancha que ha sido su marca registrada durante una década.

De esta manera el partido entró en una suerte de estancamiento, hasta que después de uno de sus pocos ataques del partido, Rusia se encontró con el empate a los 41 tras un penal anotado por Artem Dzyuba por una mano de Gerard Piqué.

El desarrollo del encuentro presentó pocos cambios después del descanso, lo que forzó al entrenador español, Fernando Hierro, a hacer ingresar a Andrés Iniesta, quien sorprendentemente no fue titular.

    Poco después Rusia sacó de la cancha a Dzyuba y los locales jugaron la última media hora del tiempo reglamentario sin un eje de ataque, con sus 10 jugadores de campo esperando que España continuara controlando el balón casi de forma unilateral.

La multitud local festejó la llegada del tiempo extra como si hubiera ganado la Copa del Mundo, pero España, que veía a varios de sus rivales rendidos en el suelo producto del cansancio, seguía segura de que el cerrojo ruso se abriría si continuaba haciendo rodar la pelota de lado a lado.

Los rusos merecen un enorme crédito por el trabajo que realizaron para controlar cada amenaza. Aunque, realmente, los movimientos lentos de la ofensiva española le hicieron la tarea más fácil de lo que pensaban y Rusia sorpresivamente se metió entre los ocho mejores equipos del torneo.

Reporte de Mitch Phillips. Editado en español por Rodrigo Charme

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