September 11, 2018 / 9:10 AM / 2 months ago

El separatismo catalán quiere una Diada multitudinaria a favor de la independencia

BARCELONA (Reuters) - Se prevé que cientos de miles de catalanes llenen las calles de Barcelona el martes, primera celebración de la Diada desde que el expresident Carles Puigdemont declarara de manera unilateral la independencia el año pasado, en medio de una grave crisis institucional en España por el proceso secesionista.

El presidente catalán, Quim Torra, y miembros de su gobierno durante una ofrenda floral durante la Diada, el 11 de septiembre de 2018. REUTERS/Enrique Calvo

Los partidarios de que la región se separe de España han aprovechado durante los últimos años el 11 de septiembre -día nacional de Cataluña que conmemora la caída de Barcelona en la Guerra de Sucesión de 1714- para promover su causa.

Este año, el presidente regional, Quim Torra, que reemplazó a su predecesor en el exilio después de que Madrid decretara una intervención sin precedentes en el gobierno directo, ha llamado a una manifestación masiva en apoyo de un referéndum vinculante sobre la independencia.

“Nuestro Gobierno se ha comprometido a hacer efectiva la república”, dijo Torra en un discurso televisado para conmemorar la ocasión. “Con toda la esperanza y también con todo el coraje por los días que vendrán, os deseo una muy buena Diada. ¡Viva Cataluña libre!”.

El mandatario llevaba un lazo amarillo en apoyo a los nueve políticos cuya encarcelación por su papel en el proceso independentista se ha convertido en una de las mayores quejas del gobierno catalán.

El Gobierno socialista de Pedro Sánchez, quien llegó al poder en junio con una moción de censura al conservador PP, ha realizado gestos de acercamiento en uno de los temas más espinosos de la política nacional, pero ha mantenido el rechazo a una consulta sobre la independencia.

El año pasado la Diada -en la que los manifestantes a menudo forman los tradicionales “castells” o castillos humanos- se celebró mientras el gobierno regional se preparaba para realizar un referéndum en desafío al gobierno central de Mariano Rajoy, que finalmente envió a las fuerzas policiales a impedir la votación.

El predecesor y aliado de Torra, Puigdemont, declaró a finales de octubre la independencia, lo que llevó a Madrid a aplicar el artículo 155 de la Constitución, que suponía el control por parte de la administración central de la región, alegando que Cataluña había violado la Constitución de 1978 que establece que el país es indivisible.

Este año se desplegarán más efectivos policiales durante las celebraciones. La delegada del Gobierno en la región pidió la semana pasada unos 600 agentes enviados como refuerzo, señalando que era una “cuestión normal” en eventos de gran magnitud.

La polarización sobre la cuestión de la secesión es muy pronunciada en Cataluña, que representa alrededor de una quinta parte del PIB de España y ya tiene un alto nivel de autonomía en áreas como educación y sanidad, además de su propia fuerza policial.

Una encuesta realizada por el Centro d’Estudis d’Opinio en julio mostraba que el 46,7 por ciento de los catalanes encuestados dijeron que querían un estado independiente, frente a un 44,9 por ciento en contra.

De las elecciones catalanas del pasado diciembre salió una nueva -aunque frágil- mayoría parlamentaria independentista, frustrando los planes del Gobierno de Rajoy, que las había convocado con la esperanza de acabar con las ambiciones secesionistas.

Escrito por Isla Binnie; traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid, editado por Belén Carreño

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