22 de agosto de 2011 / 15:02 / hace 6 años

Paradero de Gaddafi es un misterio mientras rebeldes avanzan

Por Angus MacSwan

LONDRES (Reuters) - Muammar Gaddafi, quien durante décadas disfrutó paseando ante el público en todo su esplendor, ha desaparecido del escenario mientras los rebeldes toman Trípoli, la ciudad que fuera su bastión.

Los rebeldes quieren ponerle las manos encima, al igual que la Corte Penal Internacional. Pero primero deben encontrarlo.

Gaddafi no aparece en público desde mediados de junio. Sus enemigos especulan que podría no estar en la capital libia, o ni siquiera en el país.

Mientras la posición de los rebeldes ha ido mejorando, las transmisiones por televisión de los largos discursos de Gaddafi en bulliciosos actos públicos han dejado paso a declaraciones telefónicas con mal sonido enviadas desde escondites desconocidos.

Durante sus cuatro décadas en el Gobierno, Gaddafi ha creado un culto a la personalidad, con su imagen colocada en carteles y banderas de toda Libia y su filosofía plasmada en el “Libro Verde”.

Gaddafi se describe a sí mismo como padre de la nación, y en el escenario internacional, como un guerrero contra el colonialismo y defensor de los intereses panárabes primero y panafricanos después.

Sin duda, el líder disfrutaba de un cierto apoyo popular, por lo que capturarlo y mostrarle a la gente que su reinado está terminado de una vez y para siempre será crucial para el próximo Gobierno.

El ministro de Relaciones Exteriores francés, Alain Juppé, cuyo gobierno ha encabezado la campaña internacional para derrocar a Gaddafi, dijo el lunes que París desconoce el paradero del líder. El primer ministro británico, David Cameron, dijo que tampoco Londres tiene confirmación de su ubicación.

Al principio de los levantamientos, Reino Unido dijo creer que Gaddafi estaba camino a Venezuela para aprovechar la hospitalidad de su amigo Hugo Chávez.

Eso resultó ser falso. Pero en las últimas semanas los rumores sobre que había un avión venezolano en un aeropuerto libio renovaron las especulaciones de que el gobernante podría estudiar esa vía de salida.

Si sigue en Trípoli, es probable que sea en un búnker en un complejo militar. Dos de sus hijos, Saif Al-Islam y Mohammed, ya han sido capturados, aunque las tropas leales al régimen aún presentaban una feroz resistencia en varios puntos de la ciudad el lunes.

La cadena de televisión Al Arabiya dijo que otro de sus hijos, Al-Mutassim, se encontraba en el complejo Bab al-Azizya de Trípoli.

Gaddafi apareció en público por última vez el 12 de junio, en una reunión con el presidente de la Federación Internacional de Ajedrez, el ruso Kirsan Ilyumzhinov, quien dijo que el líder le había dicho no tener intención de abandonar el país.

En los primeros meses de las revueltas, el extravagante Gaddafi, de 69 años, hizo varias apariciones públicas espontáneas y a menudo llamativas en Trípoli, para recabar apoyo y mostrarse desafiante.

Una vez se presentó en un carrito de golf, vestido con ropas marrones de beduino y sosteniendo un paraguas. En otra ocasión pronunció discursos entre las ruinas de un palacio bombardeado por Estados Unidos en 1986, amenazando con perseguir a sus oponentes “callejón a callejón”. En todos ellos prometió quedarse y combatir hasta la muerte.

Pero últimamente su presencia se ha limitado a grabaciones de audio, a menudo de mala calidad y difíciles de descifrar. No está claro dónde se han realizado, aunque Gaddafi dijo en una declaración emitida el domingo por la noche que aún está en Trípoli y estaría con sus compatriotas “hasta el final”.

SIN SALIDA EN SUDAFRICA

Sea cual sea su escondite, Gaddafi debe estar contemplando su destino y considerando el de otros líderes derrocados.

El egipcio Hosni Mubarak está siendo juzgado por ordenar el asesinato de manifestantes en las revueltas populares que pusieron fin a su gobierno en febrero.

En tanto, el tunecino Zine el Abidine Ben Ali, el primero en caer en la Primavera Arabe, está exiliado en Arabia Saudita pero está siendo juzgando en ausencia.

Después de una larga búsqueda, Saddam Hussein fue hallado escondido en un escondite subterráneo nueve meses después de la invasión de Irak en 2003. Tras un juicio, fue ahorcado y las imágenes se emitieron por televisión.

Sin embargo, un juicio supervisado por la comunidad internacional podría ser la mejor opción para Gaddafi.

En 1989, el rumano Nicolae Ceaucescu y su esposa Elena fueron capturados tras intentar huir de la capital en helicóptero. Fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento tras un breve juicio.

Durante años, los dictadores se han refugiado en Panamá (el sah de Irán), Hawái (el filipino Ferdinand Marcos), Arabia Saudita (el ugandés Idi Amin) y Francia (varios). Pero parece haber pocos voluntarios para alojar a Gaddafi.

Sudáfrica, que dirigió un intento fallido de mediación africana en Libia, dijo el lunes que no facilitaría la salida del líder y que sabe que no pedirá asilo allí.

El ministro de Relaciones Exteriores italiano, Franco Frattini, dijo que se ha acabado el tiempo de las negociaciones sobre un posible exilio para Gaddafi, que debe enfrentar un juicio en la Corte Penal Internacional de La Haya.

“Sigue siendo importante encontrar a Gaddafi y juzgarlo, que es lo que vieron con Saddam Husein en Irak, y en ese sentido, ésta es una situación potencialmente muy peligrosa”, afirmó el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt.

Traducido por Redacción de Madrid; Editado en español por Javier Leira

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