12 de junio de 2012 / 18:42 / hace 5 años

Encarcelado Mubarak ensombrece elecciones egipcias

Por Edmund Blair

<p>Imagen de archivo de un grupo de manifestantes durante una protesta en la plaza Tahrir en El Cairo, jun 8 2012. La especulaci&oacute;n sobre la salud de Hosni Mubarak ha atra&iacute;do a los egipcios desde que fue enviado a la c&aacute;rcel para cumplir una sentencia de cadena perpetua, como un recordatorio de que su legado a&uacute;n persiste en el pa&iacute;s m&aacute;s poblado del mundo &aacute;rabe, d&iacute;as antes de una segunda vuelta electoral para elegir a su sucesor. REUTERS/Suhaib Salem</p>

EL CAIRO (Reuters) - La especulación sobre la salud de Hosni Mubarak ha atraído a los egipcios desde que fue enviado a la cárcel para cumplir una sentencia de cadena perpetua, como un recordatorio de que su legado aún persiste en el país más poblado del mundo árabe, días antes de una segunda vuelta electoral para elegir a su sucesor.

El ex presidente puede haber sido derrocado, pero muchos de sus oponentes aún temen que las instituciones del Estado que lo mantuvieron en el poder durante 30 años estén reagrupándose para volver a tomar el control después del levantamiento popular del año pasado.

Algunos apuntan a una votación presidencial decisiva el 16 y 17 de junio, cuando los egipcios elijan entre el candidato de los alguna vez prohibidos Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi, y Ahmed Shafik, el último primer ministro de Mubarak que fue un alto oficial del Ejército como su ex jefe.

“El hecho de que tengas a Shafik como candidato a la presidencia y que tenga posibilidades reales de convertirse en el próximo presidente significa para mí que el período de transición ha sido manejado de forma de alcanzar ese resultado”, dijo Hassan Nafaa, un profesor de política que hizo campaña en contra de la gestión de Mubarak.

Los reportes de la debilitada salud de Mubarak, de 84 años, transmitidos por funcionarios, periódicos y medios estatales, ofreciendo detalles sobre sus dolencias, sólo han servido para alimentar las sospechas de los opositores al ex presidente.

Los críticos ven esos reportes como un intento por trasladar a Mubarak a una clínica, evitándole la humillación del hospital de prisión. El abogado del ex mandatario dijo que está en estado crítico y le están negando los derechos básicos de un prisionero a un tratamiento adecuado.

Una autoridad carcelaria dijo que Mubarak estaba en condición estable el martes.

“El entorno (de Mubarak) ya ha usado sus recursos para obtener la compasión del pueblo egipcio”, dijo Nafaa, aunque agregó que no tenía una visión de primera mano sobre la condición del ex presidente. “Estamos en un momento muy complicado”, agregó.

El interés en la salud de Mubarak hizo recordar sus últimos días en el poder, cuando la especulación sobre si estaba en condiciones de continuar surgía frecuentemente desde el palacio presidencial.

DIVISIONES

La euforia que acompañó la caída de Mubarak el 11 de febrero del 2011 ha llevado a una profunda incertidumbre y preocupación para muchos egipcios. Los generales que se hicieron cargo tras el derrocamiento de Mubarak han tenido una transición complicada y a veces sangrienta.

El paso final antes de que el Ejército entregue el poder formalmente a un nuevo presidente es la elección que da a los egipcios la opción de elegir a su líder por primera vez en la historia de una nación que se remonta a los faraones.

Sin embargo, en vez de unir al país por la emoción de su primera elección presidencial libre, el comicio ha expuesto profundas divisiones, con un resultado poco claro.

Muchos de los que tomaron las calles contra Mubarak están enojados porque el Ejército y la policía, pilares del Gobierno del ex líder, han sobrevivido a la revuelta intactos y sin sufrir reformas.

Aunque Mubarak fue condenado a cadena perpetua, seis oficiales de la policía fueron absueltos por falta de evidencia. Eso desató protestas en la plaza Tahrir de El Cairo debido a que muchos sintieron que Mubarak podría ganar una apelación.

Sumando otro elemento a la incertidumbre, una corte constitucional tiene previsto dictaminar el jueves, dos días antes de la votación, si una ley que podría impedir a Shafik presentarse en las elecciones es constitucional.

También fallará en un caso que podría llevar a la disolución del Parlamento recientemente electo, liderado por islamistas.

Esos dictámenes podrían volver a sumir a Egipto en una renovada turbulencia política.

Para algunos votantes, Shafik, con sus antecedentes militares, podrá restaurar el orden después de 16 meses de inestabilidad, aunque un triunfo de ese candidato también generaría protestas de quienes verían su victoria como un regreso al orden de Mubarak.

Para los leales de los Hermanos Musulmanes, Mursi ofrece una oportunidad después de décadas de represión de dar a los islamistas la opción de gobernar, mientras que otros simplemente lo respaldan para asegurar una transferencia de poder aunque no lo apoyan a él ni a su partido.

Reporte adicional de Marwa Awad, Escrito por Edmund Blair. Editado en español por Lucila Sigal

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