26 de noviembre de 2012 / 13:02 / en 5 años

Presidente egipcio busca acuerdo con jueces por nuevo decreto

Por Yasmine Saleh y Edmund Blair

<p>Foto de archivo de manifestantes gritando consignas en contra del presidente egipcio Mohamed Mursi durante una protesta en la plaza Tahrir en El Cairo. 23 noviembre, 2012. El presidente egipcio, Mohamed Mursi, se re&uacute;ne el lunes con magistrados de alto rango para tratar de paliar la crisis originada en torno al decreto con el que el mandatario busca ampliar su poder y que ha desatado violentas protestas que recuerdan la revoluci&oacute;n que el a&ntilde;o pasado lo llev&oacute; al Gobierno. EUTERS/Mohamed Abd El Ghany</p>

EL CAIRO (Reuters) - El presidente egipcio, Mohamed Mursi, negociaba el lunes con magistrados de alto rango para tratar de superar la crisis originada en torno al decreto con el que el mandatario busca ampliar su poder y que ha desatado violentas protestas que recuerdan la revolución que el año pasado lo llevó al Gobierno.

El ministro de Justicia dijo que creía que Mursi llegaría a un acuerdo con la máxima autoridad judicial de Egipto -el Consejo Judicial Supremo- sobre la propuesta del organismo de limitar el alcance de los nuevos poderes.

El portavoz de Mursi dijo que el presidente era “muy optimista de que los egipcios superarían la crisis”.

Sin embargo los manifestantes, algunos de los cuales acampaban en la Plaza Tahrir de El Cairo, han dicho que sólo con la derogación del decreto de Mursi quedarán satisfechos, una señal de fuerte división entre los islamistas gobernantes y sus oponentes, que está desestabilizando Egipto dos años después del derrocamiento de Hosni Mubarak.

“No hay forma de enmendar el decreto”, dijo Tarek Ahmed, de 26 años, un manifestante que pasó la noche en la plaza, donde carpas cubren la rotonda central. “Debe ser abolido”, agregó.

Un miembro de los Hermanos Musulmanes murió y unas 370 personas resultaron heridas en enfrentamientos entre la policía y manifestantes desde que Mursi emitió el decreto el jueves, impidiendo que sus decisiones sean sometidas a revisión judicial.

La decisión se produjo luego de que Mursi se viera alentado por los elogios internacionales por la intermediación en la tregua tras ocho días de violencia entre Hamas e Israel.

La Bolsa de Egipto cayó más de un 7 por ciento por las preocupaciones sobre la situación política y las posibles revueltas sociales.

Los oponentes políticos de Mursi lo han acusado de comportarse como un nuevo dictador y Occidente ha manifestado su temor, preocupado por una mayor turbulencia en un país que tiene un tratado de paz con Israel y que se encuentra en el corazón de la llamada Primavera Árabe.

La administración de Mursi ha defendido su decreto como un esfuerzo para acelerar las reformas que completarán la transición democrática de Egipto. Izquierdistas, liberales, socialistas y otros dicen que ha expuesto los impulsos autocráticos de un hombre una vez encarcelado por Mubarak.

“El presidente Mursi es muy optimista de que los egipcios superarán este desafío, dado que han superado otros”, dijo a periodistas el portavoz Yasser Ali, justo antes de que el mandatario comenzara su encuentro con miembros de la máxima autoridad judicial del país.

¿APOYO?

Un comunicado del Consejo Judicial Supremo indicó que el decreto de Mursi debería ser aplicado sólo a “competencias soberanas”, lo que sugiere que no rechazó la declaración totalmente, y pidió a jueces y fiscales, algunos de los cuales comenzaron una huelga el domingo, que volvieran al trabajo.

El Ministro de Justicia, Ahmed Mekky, dijo sobre el comunicado del consejo: “Creo que el presidente Mohamed Mursi quiere eso”.

El portavoz presidencial dijo que dos colaboradores de Mursi habían pedido la renuncia tras el surgimiento de la crisis, pero agregó que el mandatario aún tenía que aceptar esas solicitudes.

Los manifestantes temen por las aspiraciones de los Hermanos Musulmanes de Mursi por dominar la era post-Mubarak después de ganar las primeras elecciones democráticas presidenciales y parlamentarias de Egipto este año.

Sólo una vez que se haya dictado una Constitución puede realizarse una nueva elección parlamentaria. Hasta entonces, el poder legislativo y el ejecutivo quedan en manos de Mursi; y el decreto del jueves pone sus decisiones fuera del control judicial.

La oficina de Mursi repitió que las medidas serían temporales, y dijo que quería dialogar con los grupos políticos para encontrar un “campo común” sobre por dónde debería ir la Constitución en Egipto, una de las cuestiones en el corazón de la crisis.

Miembros del Frente de Salvación Nacional, una nueva coalición opositora que nuclea a liberales, izquierdistas y otros políticos y partidos que hasta el decreto estaban dispersos, rechazaron el diálogo con Mursi.

“No hay espacio para el diálogo cuando un dictador impone las medidas más opresivas y abominables y luego dice ‘superemos la diferencia’”, dijo el prominente líder opositor Mohamed ElBaradei el domingo.

“VUELTA A LA PLAZA”

Las imágenes de manifestantes enfrentándose a la policía antidisturbios y de la policía lanzando gases lacrimógenos en la plaza Tahrir de El Cairo supusieron un recuerdo inquietante de las revueltas. Los activistas acamparon en la plaza por tercer día, bloqueando el tráfico con barricadas improvisadas.

Los seguidores de Mursi y oponentes planean grandes manifestaciones para el martes que podrían desencadenar más violencia en las calles.

“Volvemos de nuevo a la plaza, política y socialmente”, dijo Mohamed Radwan de Pharos Securities, una agencia egipcia de correduría.

El decreto de Mursi marca un esfuerzo por consolidar su influencia después de que dejara al margen de manera exitosa a los generales de la era Mubarak en agosto. Refleja sus sospechas de un sistema judicial poco reformado desde la era Mubarak.

Emitido sólo un día después de que Mursi recibiera los elogios de Washington por su negociación para un acuerdo que puso fin a ocho días de violencia entre Israel y Hamas, el decreto recoge las advertencias de Occidente para defender la democracia. Washington tiene influencia por los miles de millones de dólares que envía cada año en asistencia militar.

Reporte adicional de Tom Perry, Patrick Werr y Marwa Awad en El Cairo; Traducido en la Redacción de Madrid; Editado en español por Ana Laura Mitidieri

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