9 de enero de 2013 / 15:02 / hace 5 años

Egipcios exhaustos evalúan costos de turbulencias políticas

ZAGAZIG, Egipto (Reuters) - Por estos días, artesanos, comerciantes y otros residentes del pueblo de Zagazig en el delta egipcio suelen estar muy ocupados por llegar a fin de mes como para pensar por qué la vida parece volverse cada día más difícil.

Pero cuando finalmente llegan exhaustos a sus casas y se sientan para la cena, las conversaciones se dirigen inevitablemente a las crecientes dificultades y la temible perspectiva de recortes a los subsidios alimentarios, al tiempo que se profundiza una crisis económica.

Con una paciencia ya al límite tras años de conflictos sociales, los egipcios -desde El Cairo a localidades más pequeñas como Zagazig - parecen estar llegando al punto en que el malestar podría explotar en una nueva ola de revueltas.

“No hay seguridad. No hay nada”, dijo Soheir Abdel Moneim, una maestra escolar retirada, al tiempo que se apuraba a través de un mercado a cielo abierto en Zagazig en busca de verduras a precios accesibles.

“La libra está cayendo. Todo es más caro. ¿Queda algo que no se haya vuelto más caro?”, preguntó encogiendo sus hombros, mientras comerciantes en bicicleta cargadas con sus mercaderías esquivaban obstáculos en el alboroto del mercado.

A poca distancia, un afiche desgarrado muestra al presidente Mohamed Mursi sonriendo desde la pared de una casa de ladrillos desmoronada, con las palabras “¡Mentirosos! ¡Mentirosos!” garabateadas sobre su cara.

El ambiente de creciente nerviosismo es una mala noticia para Mursi, que enfrenta elecciones parlamentarias en los próximos meses y una nueva ronda de disputas políticas que podrían hundir a Egipto en otro conflicto civil.

La economía de Egipto, que solía ser fuerte y popular para los inversores, está por el suelo desde la revuelta de 2011 que depuso a Hosni Mubarak y sacudió las bases del país.

Los desacuerdos sobre una nueva constitución nacional a fines del año pasado desencadenaron protestas violentas, dando otro golpe a la economía y desgastando la confianza en el Gobierno de Mursi.

Un país en el que los recortes a los subsidios alimentarios causaron saqueos y revueltas en el pasado enfrenta ahora el riesgo de nuevas agitaciones, al tiempo que Mursi se prepara para imponer medidas de austeridad para obtener un crucial préstamo por 4.800 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional.

En Zagazig, la gente está preocupada por el futuro.

El precio de los alimentos frescos suele subir en invierno boreal, pero los consumidores en el mercado de Zagazig dijeron que los incrementos recientes demasiado abruptos. Vegetales como el tomate y el coliflor registraron un alza del 50 por ciento a principios de año.

Egipto está en problemas desde que inversores y turistas se alejaron tras la revuelta, cuando la población se reveló demandando libertad además del termino de políticas económicas que según los manifestantes simplemente llenaban los bolsillos de los ricos.

Las reservas de divisas están disminuyendo y la libra llega a diario a cotizaciones bajas sin precedentes. Los alimentos y las materias primas desde el exterior se volvieron más costosos, perjudicando a negocios y familias en un país desértico que depende de las importaciones para alimentarse.

Escrito por Maria Golovnina. Editado en español por Marion Giraldo

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