October 26, 2009 / 6:37 PM / 10 years ago

FMI elogia a Bolivia pero no evita críticas ante crisis mundial

Por Carlos Alberto Quiroga

El presidente boliviano, Evo Morales, lee un libro durante un viaje a Sucre en el avión presidencial, 25 oct 2009. El Fondo Monetario Internacional elogió el lunes la política macroeconómica de Bolivia, como un ejemplo de prudencia y equilibrio, pero esto no impidió que el Gobierno izquierdista del país sudamericano reafirme sus críticas a las "recetas" del organismo ante la crisis mundial. Ante la recomendación del FMI de retirar pronto los estímulos fiscales aplicados en varios países latinoamericanos para revertir la caída económica, el Gobierno de Evo Morales respondió que continuará su política de estatización, a la que definió como estructural y no sólo coyuntural. REUTERS/David Mercado

LA PAZ (Reuters) - El Fondo Monetario Internacional elogió el lunes la política macroeconómica de Bolivia, como un ejemplo de prudencia y equilibrio, pero esto no impidió que el Gobierno izquierdista del país sudamericano reafirme sus críticas a las “recetas” del organismo ante la crisis mundial.

Ante la recomendación del FMI de retirar pronto los estímulos fiscales aplicados en varios países latinoamericanos para revertir la caída económica, el Gobierno de Evo Morales respondió que continuará su política de estatización, a la que definió como estructural y no sólo coyuntural.

Las posiciones encontradas quedaron de manifiesto durante la presentación de un informe de perspectiva regional del FMI centrado en las causas, los efectos y las posibles salidas de la crisis financiera mundial desatada hace un año.

Aunque la recesión está pasando y el pronóstico global es de un crecimiento económico moderado a corto y mediano plazo, “todavía es temprano para afirmar que la crisis acabó”, dijo Gilbert Terrier, asesor principal del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, al presentar el informe.

“Pueden surgir problemas en un gran banco o en algún país (...) tal vez aquí no se dan cuenta de que la posibilidad de una crisis como la de los años 30 existió de verdad”, advirtió.

Gilbert dijo que, en el marco de una Latinoamérica que respondió mejor a la crisis que los países industrializados, Bolivia destacó con la tasa más alta de crecimiento proyectada para el 2009, de un 3,2 por ciento, en contraste con México, que va camino de cerrar la gestión con una caída de 7,5 por ciento.

“Bolivia ha aplicado una política macroeconómica acertada, sus ahorros y reservas le permiten ahora aplicar una política contracíclica que sugerimos mantener para enfrentar nuevos shocks externos en el futuro”, dijo.

Destacó entre los aciertos bolivianos el haber ahorrado en épocas de bonanza por los altos precios de las materias primas, en vez de haber gastado casi todos los ingresos como dijo que hicieron otros países de la región.

Señaló que incluso alcanzando un récord de crecimiento del gasto público del 9 por ciento anual en el pasado cuatrienio, Bolivia logró importantes ahorros porque sus ingresos subieron en un promedio de 18 por ciento en el mismo período.

Esto permitió a Bolivia acumular reservas internacionales de 8.500 millones de dólares, suficientes para cubrir 16 meses de importaciones, “lo que a un país de tamaño medio como Bolivia permite atravesar la crisis con toda confianza”, añadió Gilbert.

NO RECETAS

Pero el enviado del FMI no encontró eco positivo cuando presentó las recomendaciones del organismo para salir de la crisis.

“Esas recetas no las vamos a seguir”, dijo en el mismo acto el ministro de Economía, Luis Arce, refiriéndose especialmente a la recomendación de retirar los estímulos fiscales al consumo.

Arce afirmó que en el caso boliviano, la presencia del Estado en la economía no es un coyuntural sino que data de tres años antes de la crisis, cuando Morales llegó al poder, rehusó renovar un programa de asistencia con el FMI y encarriló un “nuevo modelo” a partir de la nacionalización petrolera.

“El debate de fondo se centra en el papel del Estado (...) y nosotros no creemos que el Estado deba intervenir sólo cuando hay crisis, creemos que la participación del Estado debe ser permanente”, dijo el ministro.

Señaló que esta política permitió a Bolivia enfrentar la crisis “con mayor margen de maniobra”, porque el Estado puede actuar con una lógica diferente a la de las transnacionales.

“En Bolivia el Estado es el actor más importante de la economía (...), es planificador, empresario, intervencionista, regulador, benefactor, promotor y hasta banquero”, resumió, proclamando que para el Gobierno de Morales, la macroeconomía es “patrimonio social” manejado “de forma prudente y responsable”.

“¿Qué hubiera sido de la economía boliviana en la crisis si en el 2006 no cambiábamos la política económica y las transnacionales se quedaban con las ganancias?”, cuestionó Arce.

Gilbert, del FMI, consideró “completamente normal” que algunos países como Bolivia discrepen con los criterios del organismo, destacando en cambio que había coincidencia en la necesidad de destinar cada vez más recursos a los programas sociales, para combatir la pobreza y la desigualdad.

El enviado pronosticó para Bolivia un crecimiento del 3,5 por ciento y una inflación de entre 3 y 4 por ciento en el 2009, cifras ligeramente mejores que el promedio latinoamericano.

Editado por Luis Azuaje

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