March 16, 2020 / 11:19 AM / in 17 days

Protestas no terminarán hasta que Piñera renuncie, dice estudiante que recibió disparos en sus ojos

SANTIAGO, 16 mar (Reuters) - Un estudiante chileno que se convirtió en símbolo del malestar social luego de que la policía le disparó en los ojos durante una manifestación en pleno centro de Santiago, cree que el presidente Sebastián Piñera nunca recuperará la confianza de los ciudadanos y debe renunciar.

Gustavo Gatica, un estudiante chileno de 22 años que recibió disparos en ambos ojos durante protestas, realiza ejercicios en su casa en Santiago, Chile. 2 de febrero de 2020. REUTERS/Edgard Garrido.

Gustavo Gatica, un estudiante de sicología de 22 años, dijo que el gobernante conservador, a quien le quedan dos años en el cargo, perdió la oportunidad de acoger las quejas sobre desigualdad social y elitismo cuando iniciaron los disturbios en octubre.

En lugar de eso, explicó Gatica a Reuters en su primera entrevista desde que perdió la vista en noviembre, el mandatario declaró el estado de emergencia, dijo estar “en guerra” con quienes perpetraban actos de violencia y no logró frenar los abusos por parte de la policía.

“Este estallido podría haber sido en cualquier momento, los políticos no se dieron cuenta de lo que el pueblo estaba sintiendo, ellos vivían en una burbuja y no se daban cuenta del malestar que había”, comentó el joven.

“La diferencia es que Piñera desde el primer momento declaró la guerra, sacó los milicos a la calle, hubo asesinatos, disparos (...). ¿Por qué la gente sigue en la calle? ¿Por qué hay tanta violencia? Porque Piñera sigue en el mando”, agregó.

“Algo que sí puede bajar un poco la tensión es que Piñera renuncie, eso sí creo que es fundamental”, dijo.

Las protestas han dejado al menos 31 muertos, 3.000 personas heridas y 30.000 detenidas. Los fiscales investigan denuncias de abusos a 5.558 personas por parte de las fuerzas de seguridad.

El organismo de vigilancia de derechos humanos de Chile dice que 445 personas han sufrido traumas oculares, principalmente por los gases lacrimógenos y balas de goma disparadas a la altura del rostro. Gatica es una de las dos personas cegadas en ambos ojos mientras participaba en una manifestación el 8 de noviembre.

El joven, que desde el trauma no había querido mostrarse ni ofrecer entrevistas, reconoció que no fue fácil adaptarse a su nueva realidad.

“Cosas más chicas, como elegir la ropa, en un principio era más difícil pero ahora las tengo marcadas con braille que indica el color”, admitió con tono sereno.

Ahora está avanzado en el sistema braille a lo que sumó empezar a aprender a tocar batería, aunque su meta es retomar y culminar sus estudios universitarios.

Con el término de las vacaciones de verano austral, se han reavivado las protestas callejeras, que coincidieron además con el aniversario de la llegada de Piñera al poder.

El mandatario, quien descarta renunciar al cargo, ha anunciado medidas para mejorar pensiones, elevar el salario mínimo, reducir las listas de espera en los hospitales y sancionar delitos de “cuello blanco”, lo que aún no parece satisfacer a los manifestantes.

En una entrevista en la televisión local el jueves, Piñera renovó su respaldo a la policía y reconoció que hubo un “uso excesivo de la fuerza”, pero argumentó que los agentes se vieron “abrumados” por la violencia “sin precedentes y organizada”.

El miércoles, Gatica fue vitoreado por manifestantes en su regreso a la Plaza Italia, bastión de las protestas en el centro de la capital y ahora conocida popularmente como “Plaza de la Dignidad”. Las imágenes del joven con lentes oscuros, camiseta negra y el bastón de apoyo se viralizó en las redes sociales.

“Para mí fue reparador saber que no me ganaron. A pesar de que me hayan disparado volví al mismo lugar”, reveló.

El mismo día, el jefe de la policía, Mario Rozas, confirmó que el oficial responsable de dispararle permanece en servicio activo mientras los fiscales investigan el caso.

    Gatica dijo que la revelación era prueba de una cultura de impunidad, en un país que tiene fresca en la memoria las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar de Augusto Pinochet por agentes de fuerzas de seguridad e inteligencia.

“Mientras no haya justicia la gente va a seguir con rabia y va a seguir yendo a la calle”, dijo.

    “Justicia para mí es que los responsables por esto paguen lo que tengan que pagar, si tienen que pagar con cárcel que lo hagan, en todos los casos, no sólo el mío: los disparos, los asesinatos, los atropellos, por todo tienen que pagar”, afirmó.

Reporte de Aislinn Laing, editado en español por Gabriela Donoso

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