February 12, 2019 / 9:20 PM / 9 days ago

ANÁLISIS-El Chapo enfrenta cárcel de por vida, pero el comercio de drogas en México continúa

CIUDAD DE MÉXICO (Reuters) - El capo mexicano de la droga, Joaquín “El Chapo” Guzmán, podría terminar sus días en prisión tras haber sido hallado culpable de delitos relacionados al tráfico de drogas, aunque probablemente las operaciones del cártel no cambien, dijeron expertos en seguridad.

Foto de archivo. Infantes de marina de México resguardan un helicóptero cargado con bolsas de drogas incautadas en Acapulco, México, 9 de agosto, 2018. SEMAR/Handout via REUTERS

    Guzmán, de 61 años, fue encontrado culpable de 10 delitos relacionados con el negocio de las drogas tras 11 semanas de un juicio que reveló por primera vez detalles de las operaciones del Cártel de Sinaloa, que por muchos años fue la organización del narcotráfico más poderosa de México.

Si bien Guzmán se ha retirado directamente del negocio de las drogas, se cree que un viejo socio e incluso sus hijos tomaron las riendas del grupo delictivo, que tiene importantes operaciones en Estados Unidos.

En septiembre, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por su sigla en inglés) incluyó en su lista de los 10 narcotraficantes más buscados del mundo al hijo del capo Jesús Alfredo, “alias” el Alfredillo.

“En el juicio del Chapo hubo parte de ‘show’ para poner nuevamente al mexicano como el malo, el que envenena a los estadounidenses. La campaña de Trump ya comenzó y este tipo de elementos aportan”, dijo Tomas Guevara, experto en seguridad en Sinaloa. “No se puede separar este juicio de los sucesos políticos de Estados Unidos”.

IMPERIO DE GUZMÁN

El Cartel de Sinaloa aún tiene la mayor presencia de distribución en Estados Unidos, seguido por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), de rápido crecimiento, según la Administración de Control de Drogas.

Ambos cárteles son los mayores productores de las drogas que se venden en las calles de Estados Unidos, incluida la heroína y la metanfetamina.

    Durante la última década, las incautaciones de drogas en la frontera sur de Estados Unidos se multiplicaron nueve veces en volumen hasta al menos 37 toneladas en 2018.

    Entre los capos que aún se encuentran en libertad en México está Ismael “El Mayo” Zambada, que ha sido socio por muchos años de Guzmán y de acuerdo a expertos mantiene un perfil bajo. Se cree que se hizo cargo de las operaciones del Cartel de Sinaloa cuando Guzmán fue capturado en 2016.

Testimonios durante el juicio revelaron redes de corrupción y sobornos de millones de dólares a funcionarios del gobierno, lo cual no fue sorpresa para muchos en México, donde acusaciones de ese tipo han llovido durante años.

Mucho de lo que se creía se está comprobando con este tipo de testimonios, dijo Raúl Benítez, investigador de seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México.

    Un exsocio de Guzmán declaró que pagó un soborno de 100 millones de dólares al expresidente Enrique Peña Nieto durante su mandato. El portavoz de Peña Nieto negó que el entonces mandatario haya aceptado sobornos.

LA “GUERRA” TERMINÓ

    El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, quien asumió el cargo en diciembre prometiendo eliminar la corrupción, dijo recientemente que estaba siguiendo el caso, pero no quiso hacer más comentarios.

    La respuesta de López Obrador despertó la preocupación entre algunos observadores políticos en México.

    México, no Estados Unidos, tiene la carga de investigar el abanico de denuncias que surgieron en el juicio, dijo Guadalupe Correa-Cabrera, una académica del Centro sobre México de la Universidad Rice. Pero duda que el nuevo gobierno tome medidas serias frente a las denuncias de soborno porque López Obrador ha dicho que no quiere mirar hacia atrás.

    “Es un gran circo, pero al final no va a pasar nada”, agregó.

    López Obrador está probando un nuevo enfoque para lidiar con el problema de los cárteles de la droga. Hace poco dijo que más de una década de “guerra” contra los narcotraficantes había “oficialmente” terminado, lo que marca un cambio dramático frente a la cruzada militar de sus predecesores.

“No se han detenido a capos, porque no es esa nuestra función principal”, dijo López Obrador.

    México ha registrado más de 250,000 homicidios desde que lanzó una guerra contra cárteles de la droga en 2006. En un informe el año pasado del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos se estimó que 150,000 de esas muertes estaban relacionadas con el crimen organizado.

    A pesar de la ausencia de Guzmán, los asesinatos en todo México han aumentado sin parar. En 2018, el primer año completo desde la extradición de Guzmán, los asesinatos subieron un 33 por ciento, batiendo el récord por segundo año consecutivo, según los datos oficiales.

    Pero las estadísticas en la tierra de Guzmán, su bastión Sinaloa, han ido a contramano de esa tendencia. La cifra de asesinatos en ese estado del noroeste de México cayó en 2018 a su menor nivel en dos décadas, desde que se lleva la cuenta.

Durante el mismo período, Zambada ha consolidado el poder del Cartel de Sinaloa, diversificándose a otras actividades criminales además del tráfico de drogas y aprovechando los golpes a su rival CJNG, dijo a Reuters un exagente de la DEA.

“Yo no creo que de momento la violencia crezca en Sinaloa ya que es muy difícil desplazar a la parte protegida del cártel, por lo que esperamos que ellos se mantengan a cargo por mucho tiempo”, dijo el experto de seguridad Guevara.

Reporte adicional de Lizbeth Díaz. Editado por Pablo Garibian

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