October 19, 2019 / 4:57 PM / 24 days ago

CONTEXTO-Una semana bañada de sangre, ¿qué está pasando en México?

CIUDAD DE MÉXICO, 19 oct (Reuters) - El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, asumió en diciembre prometiendo evitar repetir las “políticas fallidas” de las administraciones anteriores que hicieron poco para detener la ola de violencia que costó unas 29,000 vidas el año pasado.

Un autobús incendiado por pistoleros de un cártel para bloquear una carretera, se muestra durante los enfrentamientos con las fuerzas federales tras la detención de Ovidio Guzmán, hijo del narcotraficante Joaquín "El Chapo" Guzmán, en Culiacán, estado de Sinaloa, México, 17 de octubre de 2019. REUTERS/Jesus Bustamante

Pero los acontecimientos en Sinaloa, Michoacán y Guerrero esta semana, incluida una fallida operación para arrestar a un hijo del legendario capo de la droga Joaquín “El Chapo” Guzmán, han generado serias dudas sobre la efectividad de su nueva estrategia de seguridad.

¿QUÉ PASÓ EN MÉXICO ESTA SEMANA?

El lunes, al menos 13 policías murieron tras ser emboscados por un comando armado en el occidental estado Michoacán, convulsionado durante mucho tiempo por diputas entre bandas del narcotráfico y más recientemente por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Al día siguiente, un tiroteo dejó 14 civiles y un soldado muertos en el municipio Tepochica, cerca de Iguala, una ciudad conocida por la desaparición en 2014 de 43 estudiantes de una escuela rural de magisterio.

La balacera del martes en el estado Guerrero generó dudas sobre si las fuerzas de seguridad incurrieron en un uso desproporcionado de la fuerza letal, como ha ocurrido en el pasado.

Luego vino el arresto fallido el jueves de Ovidio Guzmán, que convirtió las calles de la norteña ciudad Culiacán, en Sinaloa, en una pesadilla urbana para su millón de habitantes.

Sicarios fuertemente armados cercaron a las fuerzas de seguridad y liberaron al hijo del narcotraficante tras su breve captura.

¿QUÉ ES ESTA NUEVA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD?

La nueva estrategia de López Obrador para combatir el crimen se enfoca en atacar las causas de la violencia, en particular reducir la pobreza, erradicar la arraigada corrupción y brindar oportunidades de trabajo a los jóvenes.

El mandatario incrementó los salarios en la frontera con Estados Unidos, ha dado empleo como aprendiz a miles de jóvenes y está promoviendo inversiones en el empobrecido sur del país.

López Obrador dice confiar en el bien inherente de todos los mexicanos, y repite frases como “no se puede combatir el fuego con fuego” y “abrazos, no balazos”.

Además de su énfasis en combatir los males sociales que provocan violencia, creó una nueva fuerza de seguridad, la Guardia Nacional, que reemplazó a la policía federal y ha absorbido a miles de soldados.

¿ESTÁ FUNCIONANDO?

La ola de violencia tiene la cifra de homicidios en 2019 en camino de superar el récord del año pasado.

Analistas advierten que el gobierno no ha explicado claramente cómo utilizará a la Guardia Nacional para disminuir a los cárteles.

Sin una estrategia clara a corto plazo, existe la sensación de que este gobierno es menos estricto con los delincuentes, dijo Falko Ernst, analista del International Crisis Group, que ha realizado un extenso trabajo de campo en estados asolados por el crimen.

“La inercia y la falta de definición de una estrategia de seguridad por parte del gobierno ha permitido que los conflictos armados regionales se salgan de control”, dijo Ernst. “Miembros de grupos criminales y comandantes me han dicho en Michoacán y en Guerrero que esto (la inercia) ha significado una correa más floja”.

Además de todo, muchos efectivos de la Guardia Nacional han sido enviados a contener la inmigración ilegal por presiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en lugar de luchar contra el crimen.

¿CUÁNDO EMPEZÓ ESTO?

López Obrador regularmente culpa a los gobiernos anteriores por la difícil situación de seguridad en México.

La llamada “guerra contra el narcotráfico” comenzó en 2006 cuando el expresidente Felipe Calderón envió a las fuerzas armadas a hacer frente a los cada vez más poderosos cárteles de la droga. Desde entonces, más de 200,000 personas han muerto en medio de la violencia y más de 40,000 están desaparecidas.

La estrategia del gobierno condujo a la fragmentación de los cárteles y algunas victorias notables para las autoridades, incluido el arresto de “El Chapo” Guzmán.

El famoso narcotraficante escapó dos veces de prisión antes de ser finalmente extraditado a Estados Unidos, donde en febrero fue declarado culpable de contrabando de toneladas de drogas y sentenciado a cadena perpetua.

¿ENCARCELAR A “EL CHAPO” PUSO FIN A LA VIOLENCIA?

La extradición de Guzmán fue una espada de doble filo.

“Parece haber conducido a una violenta competencia por parte de un cártel en competencia, el CJNG”, que se separó del de Sinaloa en 2010 y es considerado por muchos analistas como el cártel mexicano más grande y peligroso, según un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos.

Las imágenes de la emboscada del lunes publicadas en redes sociales mostraban vehículos de la policía con disparos y envueltos en llamas, así como a los oficiales masacrados. También se apreciaban pancartas firmadas con las siglas “CJNG” con amenazas quienes apoyen a sus rivales, incluido la agrupación criminal de Los Viagras.

E incluso después de que Guzmán fue encerrado de por vida en una prisión de Colorado conocida como “el Alcatraz de las Rocosas”, el cártel que fundó ha florecido.

El Cártel de Sinaloa “ha luchado brutalmente por un mayor control de las rutas a través de los estados fronterizos de Chihuahua y Baja California, con el objetivo de seguir siendo la organización dominante del narcotráfico”, según el reporte del Servicio de Investigación del Congreso.

La estructura descentralizada del cártel ha permitido que sea bastante adaptable, agrega el informe.

Dentro de esta estructura descentralizada, Ovidio Guzmán, uno de los hijos de “El Chapo”, ha desempeñado un papel activo. El Departamento de Justicia de Estados Unidos dio a conocer una acusación contra Ovidio y uno de sus hermanos en febrero, señalándolos de conspiración para distribuir cocaína, metanfetamina y marihuana en territorio estadounidense.

Gladys McCormick, analista de seguridad de la Universidad de Syracuse en Estados Unidos, dijo que la aparente capitulación el jueves del gobierno ante el Cártel de Sinaloa estaba “enviando un fuerte mensaje a otras redes del crimen organizado (...) que si se presentan con suficiente poder de fuego para una pelea, ganarán y se saldrán con la suya porque el gobierno no tiene los medios para pelear”.

Con reporte adicional de Frank Jack Daniel, traducido por Sharay Angulo

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