September 12, 2008 / 9:03 PM / 12 years ago

Temor y escasez agobian ciudad boliviana de Santa Cruz

Por Eduardo García

Agobiados por la escasez de alimentos y combustible, los habitantes de la rebelde ciudad boliviana de Santa Cruz añoraban el viernes el fin de la crisis política en el país y temían nuevas protestas violentas. Santa Cruz, un departamento rico en gas natural, fue sacudida durante días por los choques entre los partidarios del presidente Evo Morales y los del opositor gobernador local autonomista. Photo by David Mercado/Reuters

SANTA CRUZ, Bolivia (Reuters) - Agobiados por la escasez de alimentos y combustible, los habitantes de la rebelde ciudad boliviana de Santa Cruz añoraban el viernes el fin de la crisis política en el país y temían nuevas protestas violentas.

Santa Cruz, un departamento rico en gas natural, fue sacudida durante días por los choques entre los partidarios del presidente Evo Morales y los del opositor gobernador local autonomista.

Enfurecidos manifestantes armados con palos, piedras y escudos asaltaron el martes varios edificios del Gobierno tras desbordar a los soldados que los custodiaban. Otros bloquearon calles.

El clima pareció tranquilizarse el viernes en Santa Cruz, la mayor ciudad de Bolivia, donde muchos quieren que Morales y sus adversarios resuelvan sus diferencias mediante el diálogo.

“Si el Gobierno no controla el problema, si sigue al ritmo que sigue, se le va de la mano y puede llegar esto a una guerra civil,” dijo Oscar Paz, un funcionario de aduanas en la ciudad.

El Gobierno fue obligado a retirar policías y soldados del centro de la ciudad para evitar choques con los manifestantes, muchos de los cuales pertenecen a la “Juventud de Santa Cruz,” un grupo controlado por el líder autonomista Branko Marinkovic.

El Gobierno culpa al gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, y al acaudalado empresario Marinkovic por la violencia.

Morales pidió el miércoles al embajador de Estados Unidos que abandonara el país tras acusarlo de atizar las protestas.

Eso disparó un enfrentamiento diplomático con Estados Unidos, que respondió expulsando el jueves al embajador boliviano.

La disputa se extendió a Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez también pidió al embajador estadounidense que se fuera, en solidaridad con su aliado Morales.

Marinkovic dice que la culpa la tiene el mandatario boliviano.

“Los dos son igual de culpables (...) Tienen que sentarse a negociar sí o sí. Yo no estoy con la autonomía o con el Gobierno. Me da igual. Yo lo que quiero es paz,” dijo América Quiroz, una ama de casa de 38 años y madre de tres hijos, sentada en un banco en una plaza de Santa Cruz.

Tras asumir en enero del 2006, Morales, el primer presidente indígena de Bolivia, impulsó controvertidas reformas para afirmar el control del Estado sobre la economía y darle más poder a la población indígena del occidente del país, marginada durante mucho tiempo.

Eso hizo que muchos habitantes de la región oriental se sintieran desamparados.

“Como (los opositores) gozaron de mucho poder, ahora no quieren perderlo (...) pero Morales también ha cometido algunos errores y los errores se pagan. Subestimó a la oposición, no creyó que tanta gente iba a apoyar la autonomía,” dijo Benjamín Flores, un albañil de 42 años.

LUCHA POR EL PODER

Las protestas estremecieron también otras tres regiones en el este y centro de Bolivia, dejando el jueves unos 10 muertos tras choques con partidarios de Morales en el departamento de Pando.

Las manifestaciones son el resultado de una lucha por el poder entre Morales y los políticos de derecha que gobiernan cinco de los nueve departamentos del país.

Los gobernadores reclaman más independencia del gobierno central y algunos de ellos hablaron incluso de administrar sus propias fuerzas policiales, aduanas y oficinas de impuestos.

Marinkovic ha sugerido que Bolivia debería transformarse en un país federal, como Estados Unidos.

En Santa Cruz algunos sostienen que Morales está acercándose demasiado a Chávez y al ex líder cubano Fidel Castro y temen que su determinación a implementar una nueva Constitución pueda ser una estrategia para instalar un régimen comunista.

Manifestantes a favor y en contra del presidente bloquearon durante días las carreteras que conectan Santa Cruz con el campo y otras regiones vecinas, y muchos residentes se quejan de que los alimentos son difíciles de encontrar o resultan mucho más caros que antes.

“Ya no se encuentra arroz y papas (...) el pollo y la carne están muchos mas caros,” dijo Quiroz, la ama de casa.

Algunos habitantes de Santa Cruz hicieron filas durante la noche para comprar garrafas de gas para sus cocinas.

“Estaría bien si los prefectos le pudieran dar una oportunidad a Morales, a ver si de verdad puede cambiar las cosas,” añadió.

Editado en español por Mónica Vargas

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