December 16, 2009 / 2:46 PM / 10 years ago

Empresarios Colombia, del cielo al purgatorio por Chávez

Por Nelson Bocanegra

BOGOTA (Reuters) - La empresa de Jorge Flórez, como muchas otras de Colombia, pasó de vivir en la última década la bonanza por la creciente demanda del rico vecino petrolero, Venezuela, al purgatorio por la fuerte restricción comercial que ordenó el presidente Hugo Chávez.

Este empresario vio desplomarse sus exportaciones de confecciones hacia Venezuela en un 30 por ciento frente a las que enviaba un año y medio atrás, una situación que lo obligó a reducir su nómina de empleados entre un 25 y un 30 por ciento y paralizar la operación de una parte de su maquinaria.

“Hace un año, un año y medio yo exportaba fácilmente unos 6 contenedores de 40 pies a Venezuela por mes. Hoy creo que estamos entre 3 y tres y medio, con todas las consecuencias que eso tiene”, dijo Flórez, gerente general del Grupo Empresarial Modinco, mientras recorría una de sus plantas, ubicada en una zona franca a la salida de Bogotá.

El grupo empresarial genera alrededor de 700 empleos directos y confecciona hasta 450.000 prendas de vestir al mes.

Los exportadores e industriales de Colombia han sufrido un gran impacto debido a la decisión de Chávez de paralizar el comercio con el país andino, como represalia por la firma de un acuerdo entre Bogotá y Washington, que le permite a militares estadounidenses utilizar siete bases colombianas para lanzar operaciones contra el narcotráfico y el terrorismo.

El mandatario izquierdista, que busca implementar un estado socialista en la potencia petrolera, ve en el pacto el riesgo de una invasión de Estados Unidos a su nación.

GUERRA COMERCIAL

En anteriores crisis políticas entre Venezuela y Colombia, el comercio actuaba como un colchón para suavizar las tensiones entre los dos Gobiernos, que se remontan a inicios de la década por acusaciones de supuestos nexos de Chávez con la guerrilla colombiana, que el mandatario ha negado en repetidas ocasiones.

Los exportadores colombianos reconocen que se beneficiaron, en los primeros años del Gobierno de Chávez, de su política populista de entregar millonarios subsidios a los pobres con recursos procedentes de los altos precios del petróleo, lo que se tradujo en un boom del consumo venezolano.

Ahora, la restricción comercial se materializó con una caída de 70 por ciento en las ventas colombianas hacia Venezuela sólo en octubre, a 195 millones de dólares, frente a igual mes del 2008.

El Gobierno colombiano denunció recientemente que desde que comenzó la crisis actual, en julio, se han perdido unos 170.000 empleos en la zona de frontera binacional, de 2.219 kilómetros.

En medio de diversos escenarios, los analistas más conservadores estiman que en el mejor de los casos, Colombia pasaría de exportar a Venezuela 6.091 millones de dólares en el 2008 a unos 4.000 millones este año y que las ventas se desplomarán un 20 por ciento adicional en el 2010.

“Si hacemos una simple extrapolación de los datos, estimamos que en un año de la disputa comercial con Venezuela puede afectar hasta el 1,3 por ciento del PIB colombiano”, estimó Pedro Tuesta, economista jefe para América Latina de la consultora 4Cast Inc, desde Washington.

Precisamente, el retraso que generará la restricción sobre la recuperación de la economía colombiana fue, junto con las expectativas inflacionarias, la principal razón por la que el Banco Central recortó en noviembre su tasa de interés de referencia a un mínimo récord de 3,5 por ciento.

Sólo el sector de textiles y confecciones, uno de los más afectados, dejará de percibir 500 millones de dólares como resultado de lo que el presidente colombiano, Alvaro Uribe, calificó como un embargo comercial similar al que Estados Unidos le impuso a Cuba.

“Qué es más grave, una guerra comercial o una guerra bélica. Cuando (Chávez) dice no le compro más (a Colombia) eso fue una declaración de guerra comercial muy grave”, dijo a Reuters Iván Amaya, presidente de Ascoltex, el gremio de textiles y confecciones, que tuvo ventas a Venezuela por 1.200 millones de dólares el año pasado, un récord histórico.

SOBREVIVIR, LA PREMISA

La restricción comercial de Venezuela fue el más reciente de los golpes que soportan los exportadores colombiano, que además han sido impactados por la desaceleración global y la apreciación del peso frente al dólar, que redujo sus ingresos.

Los exportadores de los diversos sectores ahora buscan sustituir las ventas que dirigían tradicionalmente a Venezuela hacia otros países como Canadá, Brasil o México, así como en la normalización de relaciones con Ecuador y al mercado nacional, pero aunque en la teoría suena fácil, en la práctica es dispendioso.

“No es fácil reemplazar un mercado como el de Venezuela, un vecino, con una buena demanda, con cero arancel. Uno tiene que empezar a buscar los países con lo cuales tiene tratado de libre comercio, cero por ciento de arancel”, dijo Amaya.

Debido a ello, la prudencia parece ser la mejor fórmula para evitar correr la suerte de muchos de empresarios que tuvieron que cerrar sus puertas por la alta dependencia de Venezuela, el segundo socio comercial, detrás de Estados Unidos.

“Es un momento más de sobrevivir que de crecer”, dijo Flórez, en la planta que fue creada hace tres años justo para atender exclusivamente al mercado venezolano.

“Es un momento de aguantar, de tratar de mantener las fábricas abiertas, funcionando, haciendo cosas, abriendo mercados, pero no es el momento de crecer”, concluyó.

Reporte de Nelson Bocanegra

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