October 10, 2019 / 6:42 PM / 13 days ago

Las caravanas de migrantes: el país de tránsito se convirtió en el hogar

CIUDAD DE MÉXICO, 10 oct (Reuters) - Un domingo reciente, durante el desayuno, Verónica Ruiz, una antropóloga mexicana, observó una cicatriz en el codo de Daniel Castillo, un joven hondureño con el que había hecho migas.

El migrante hondureño Daniel Castillo, que no quiere mostrar su rostro por las amenazas que dice haber recibido de las maras, posa para una fotografía en Ciudad de México, México, 29 de mayo, 2019. REUTERS/Carlos Jasso

Se conocen el tiempo suficiente como para llamarse amigos, pero no tanto como para que Castillo haya compartido todo lo que le sucedió antes de huir de su país, en octubre de 2018.

Su destino era Estados Unidos. México, únicamente el país de tránsito. Pero por ahora Ciudad de México se ha convertido en su hogar, y Ruiz, dijo con una leve sonrisa, en su madre “adoptiva”.

Castillo, de 20 años, contó a Reuters que se fue después de que miembros de pandillas locales le dispararon en la pierna. Se convenció de que los pistoleros lo acechaban en la escuela y de camino a casa.

“Pensaba que tenía todo el mundo en contra de mí, que la muerte me iba a llegar”, dijo.

Parecía que todos estaban en una pandilla, incluso su propio padre, dijo Castillo, quien habló con la condición de que sólo se usara una parte de su nombre por temor a represalias de los pandilleros. ————————————————————————————————

Versión interactiva de la historia tmsnrt.rs/2VssPY7

————————————————————————————————

El joven se unió a la caravana de octubre en el sur de México con la intención de buscar asilo en Estados Unidos, donde dijo que esperaba encontrar seguridad y trabajar para ayudar a mantener a su familia en Honduras.

Pero justo al sur de la frontera de Estados Unidos, en el estado mexicano Sonora, se volcó el autobús en el que viajaba con otros migrantes. Estuvo en el hospital durante una semana con una fractura en el cráneo.

Ruiz estaba trabajando con voluntarios que buscaban apoyar a los migrantes centroamericanos cuando recibió una llamada de un amigo: “Hay un muchachito que tiene la cabeza rota”, recordó que dijo el hombre.

Ruiz contribuyó para cubrir algunos de los gastos médicos de Castillo. El joven trató de agradecerle y, a pesar de los kilómetros de distancia, su amistad se profundizó: la llamaba o escribía casi a diario desde la frontera, informando qué había encontrado para comer o dónde pasaría la noche.

En diciembre, Ruiz, de 46 años, persuadió a Castillo para que regresara y se mudara a Ciudad de México. Ahora vive con dos jóvenes hondureños en un departamento que Ruiz les ayudó a alquilar, con contribuciones de un grupo de madres que conoció en el preescolar de su hija de cuatro años.

“Este tiempo en México me está ayudando mucho”, dijo Castillo, un joven delgado de cabello castaño ondulado y los dientes incompletos.

Las madres se habían unido antes para apoyar a las víctimas de un poderoso terremoto de 2017 en México. Luego, el año pasado, Ruiz, que viaja con frecuencia al sur de México para su investigación sobre los refugiados guatemaltecos, notó la creciente corriente de familias que marchaban hacia el norte.

“Empecé a platicar con las mamás de la guardería: tenemos que apoyar en algo”, dijo Ruiz. ————————————————————————————————

Para ver ensayo fotográfico relacionado: reut.rs/2pcZoxc

————————————————————————————————

La antropóloga recordó que en sus primeras semanas en la capital, Castillo tuvo altercados menores en el metro, tras responder con los instintos defensivos que necesitaba para sobrevivir en Honduras.

“Daniel traía la violencia adentro”, recordó Ruiz. “(Pero) ya piensa diferente”.

Ruiz le preguntó a Castillo sobre la cicatriz en su brazo. Al principio, Castillo sólo dijo que se cayó. Más tarde, explicó que estaba huyendo de los pandilleros.

Esa era su antigua vida, una que no puede olvidar pero que tampoco está ansioso por volver a visitar. Castillo dijo que ahora está mucho más tranquilo, 1,600 kilómetros al norte. Se ha acostumbrado a su nueva rutina, estudiando y trabajando ocasionalmente para enviar dinero a su familia.

No ha abandonado su sueño americano. Pero su fecha de partida está retrocediendo a medida que se profundizan sus raíces en México.

“Lo difícil para mí sería encontrar allá lo que he encontrado aquí”, confesó Castillo.

Editado en español por Diego Oré

Nuestros Estándares:Los principios Thomson Reuters
0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below