October 28, 2019 / 9:35 AM / 17 days ago

CONTEXTO-Agricultores de Argentina tienen algunas preguntas para el presidente electo Fernández

BUENOS AIRES, 28 oct (Reuters) - Los productores agrícolas de Argentina tienen algunas preguntas para el presidente electo Alberto Fernández, luego de que el peronista obtuvo una amplia victoria en las elecciones del domingo que truncaron las aspiraciones del actual mandatario Mauricio Macri de obtener una reelección.

Trigales cerca de Azul, Argentina, 30 septiembre 2019. REUTERS/Agustín Marcarian

A lo largo de la fértil pampa húmeda argentina, el sector agrícola está tratando de entender qué significará el cambio de presidencia y cuáles serán las nuevas políticas agropecuarias.

El campo es la principal fuente de divisas provenientes de la exportación, en un momento en que el país sudamericano está desesperado por dólares. Por lo tanto, para Fernández será una actividad clave mientras intenta recuperar una economía en recesión y mantener a raya cesaciones de pagos.

Fernández es visto como un peronista pragmático y moderado. Sin embargo, será secundado en la vicepresidencia por la exmandataria de centroizquierda Cristina Fernández de Kirchner, que mantuvo una agria y larga disputa con productores agropecuarios en sus dos gobiernos, entre 2007 y 2015.

Fernández ha advertido que no será tan confrontativo como su compañera de fórmula, pero su agenda política aún es incierta. En momentos en que la tercera economía de Latinoamérica se prepara para que el nuevo Gobierno asuma en diciembre, ¿cuáles son las preguntas clave que se hacen los productores del principal engranaje de la economía argentina?

¿SUBIRÁ LOS IMPUESTOS?

Los productores se acuerdan bien de los elevados impuestos y límites a las exportaciones bajo el gobierno de Cristina Fernández, quien estuvo en la Casa Rosada antes de Macri.

Líderes rurales y de la agroindustria creen que Alberto Fernández, que no tiene ningún parentesco con Cristina, volverá a subir los impuestos a las exportaciones para mejorar la recaudación y cumplir con las obligaciones de un acuerdo de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La soja y su aceite y harina derivados están gravados en un 18% más 4 pesos por cada dólar exportado, dando un total de cerca del 25%. El maíz y el trigo también tributan 4 pesos por cada dólar exportado, un impuesto de alrededor del 7%.

Cualquier incremento en el impuesto sería pagado al Estado por las compañías agroexportadores. Pero éstas trasladan este costo al precio que pagan a los productores por sus granos. Por lo tanto, más impuestos significarían precios locales más bajos, lo que tendría un impacto en la rentabilidad del sector.

UN DESDOBLE DEL TIPO DE CAMBIO

Con controles cambiarios actualmente en marcha, Argentina también podría adoptar un desdoble en el tipo de cambio para asegurar que el sector agrícola y agroexportador tenga la ventaja competitiva de un peso local más débil, a la vez que los demás sectores de la economía tendrían un cambio más fuerte para controlar la inflación.

Con el índice de precios al consumidor por encima del 50% en su medición anual -y sin la previsión de que caiga en el corto plazo- los agricultores locales se preguntan si es una medida posible del próximo Gobierno.

UN RETORNO DE LOS TEMIDOS LÍMITES A LA EXPORTACIÓN

Fernández de Kirchner impuso cuotas estrictas a los embarques internacionales de maíz y trigo. La medida tenía como objetivo garantizar una amplia oferta doméstica de alimentos. Sin embargo, no pudo controlar los aumentos de sus precios.

Líderes del sector dicen que no creen que Fernández aplique estas cuotas ya que no ayudarían en su objetivo clave de aumentar el ingreso de dólares fruto de las exportaciones. Pero la cuestión permanecerá latente hasta que el presidente electo explicite sus políticas.

Productores dicen que los límites liquidaron la competencia entre el abastecimiento local y la exportación. La consecuencia fue una fuerte caída en la producción de trigo y maíz.

CONTROL DOMÉSTICO DE PRECIOS DE ALIMENTOS

A diferencia de Macri, los gobiernos peronistas tienden más a intervenir en la economía. Por lo tanto, como parte de su política antiinflacionaria, Fernández podría ampliar los acuerdos de control de precios de alimentos que ya ha negociado Macri para ayudar al creciente número de pobres en Argentina.

Editado por Eliana Raszewski y Pablo Garibian

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