October 28, 2019 / 10:25 AM / 23 days ago

En el corazón agrícola de Argentina, productores se preparan para "desensillar" ante regreso del peronismo

SALADILLO, Argentina, 28 oct (Reuters) - Hay un dicho popular entre los productores agrícolas de la pampa húmeda de Argentina para los tiempos difíciles: “Hay que desensillar hasta que aclare”.

Una vaca y su ternero son vistos en una granja en Luján, en las afueras de Buenos Aires, Argentina, 2 agosto 2019. REUTERS/Agustín Marcarian

En pequeñas ciudades rurales como Saladillo, la frase -que significa que se debe esperar antes de tomar decisiones- está en boca de todos luego de que el ala de centroizquierda del peronismo regresó al poder tras las elecciones presidenciales del domingo.

Esta típica localidad agrícola y ganadera de la provincia de Buenos Aires, el principal distrito agropecuario de Argentina, fue uno de los bastiones de apoyo de Mauricio Macri. El actual presidente fue recibido como un mesías del libre mercado cuando fue electo en 2015, luego de ocho años de peronismo de centroizquierda.

Para los productores, “ensillarse” significó sembrar superficies récord de cultivos luego de que Macri, a poco de asumir, eliminó temporalmente los impuestos y límites a las exportaciones de maíz y trigo que había aplicado su antecesora Cristina Fernández de Kirchner.

Ahora Fernández de Kirchner está de regreso, esta vez como vicepresidenta electa en la fórmula con Alberto Fernández, que asumirá en diciembre. Mientras tanto, la incertidumbre es la reina con respecto a las políticas que el nuevo mandatario aplicará para el sector rural, la principal fuente de divisas que tanto necesita Argentina.

En Saladillo, productores y operadores dijeron que Fernández probablemente subirá las tasas a las exportaciones, golpeando su rentabilidad. Algunos directamente temen un regreso al intervencionismo de mercado duro de la era de Fernández de Kirchner, quien mantuvo una agria y larga disputa con el sector.

“Si eso sucede de nuevo, voy a producir lo mínimo indispensable, en otras palabras desensillar hasta que vuelva el mercado. Ya lo hicimos antes y lo podemos hacer de vuelta si es necesario”, dijo Eduardo Bell, un productor de 63 años dueño de 2.000 hectáreas donde siembra y pasta su ganado.

Si bien Macri cuenta con altos niveles de aprobación en Saladillo, cuyo escudo municipal incluye una vaca y bolsas de trigo, su imagen a nivel nacional ha sido golpeada por una recesión y altísimas tasas de inflación.

El político liberal asumió gracias a sus promesas de campaña de “normalizar” a la tercera economía de Latinoamérica luego de las distorsiones que causó la amplia intervención estatal en los mercados durante los años peronistas que lo antecedieron.

Pero las señales de políticas ortodoxas que Macri aplicó fueron insuficientes para atraer inversiones externas directas significativas a un país plagado de crisis financieras y altos costos productivos. Finalmente la economía cayó en picada, la inflación se disparó y con ellas los temores a las cesaciones de pagos.

A su vez, Macri subestimó el efecto inflacionario de su cruzada para reducir el déficit fiscal, que incluyó recortes de subsidios a servicios públicos y terminó incrementando los costos de vida y de negocios de los ya golpeados votantes y pequeñas empresas, entre ellos productores agropecuarios.

CAÍDA DE PRODUCCIÓN

Argentina es un proveedor mundial clave de soja, maíz y trigo, y el principal exportador global de harina de soja, un producto cuyo principal importador es Asia, donde se utiliza como alimento para animales.

Pero en Saladillo, una pequeña comunidad de 27.000 habitantes, la incertidumbre casi se puede respirar. Mientras que en las primarias presidenciales de agosto muchos argentinos que votaron a Macri en el 2015 le dieron la espalda, en Saladillo la población no le quitó su apoyo.

“Tengo miedo que vengan por el sector agrícola con cualquier política de corto plazo que se les pueda ocurrir, como límites a las exportaciones o más impuestos” a los embarques, dijo mientras iba a votar Roberto Vaccarini, un productor ganadero de 60 años.

“La producción va a caer, lo que significa menos inversión y un estancamiento de la economía rural”, agregó.

Luego de emitir su voto en una escuela rural en las afueras de Saladillo, un productor agropecuario alabó a Macri por haber eliminado los límites a las exportaciones y dijo que el futuro se mostraba incierto bajo la conducción peronista.

“Estos últimos cuatro años fueron muy buenos para nosotros”, dijo a Reuters el productor, que dio solo su nombre de pila, Oscar. “No sabemos que es lo que va a hacer el Gobierno de Fernández”.

A pesar de los intentos de Fernández de darle seguridad al sector rural, la incertidumbre a la que se refería Oscar se palpaba en cada rincón de la ciudad.

“Fernández no nos ha dicho exactamente cuales son sus planes para el sector. Cuando no te dicen cuales van a ser sus políticas, es porque están escondiendo algo”, dijo Ernesto Marcenaro, un gerente de compañía local de insumos agrícolas de 55 años.

“Si hubiera querido transmitir confianza hubiera dicho que piensa mantener los mercados abiertos, apoyar la producción y promover las exportaciones”, agregó.

Traducido al español por Maximilian Heath, Editado por Eliana Raszewski

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