August 12, 2019 / 11:39 AM / 2 months ago

Giammattei enfrentará titánica tarea para combatir corrupción en Guatemala

CIUDAD DE GUATEMALA (Reuters) - El próximo presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, deberá hallar una forma eficaz de luchar contra una corrupción incrustada en el país por décadas, para así contener el enojo de una población desencantada con los políticos y molesta por un acuerdo con Estados Unidos para apaciguar la migración al norte.

Foto del domingo del presidente electo de Guatemala, Alejandro Giammattei, en una entrevista con Reuters. Ago 11, 2019. REUTERS/Jose Cabezas

La tarea es titánica y el político conservador -que tras doce años de intentos, finalmente asumirá el poder en enero del 2020- no se ha mostrado a favor de restituir el trabajo de una comisión de Naciones Unidas altamente respaldada dentro y fuera del país por su labor en el combate a la corrupción.

La posición de Giammattei hacia el acuerdo de migración impuesto a su país por el gobierno de Donald Trump, se alinea con las demandas de la población y con la de legisladores estadounidenses, como la demócrata Norma Torres, representante de California y guatemalteca de nacimiento, quien la semana pasada dijo en una visita a su país natal que el pacto “de ninguna manera” era factible.

Sin embargo, en el punto sobre cómo abordar la corrupción que ha marcado al país durante los últimos cinco gobiernos, la postura del electo mandatario no está en la misma línea.

La legisladora Torres, al igual que el pueblo guatemalteco y la comunidad internacional, elogió el trabajo de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), dependiente de la ONU, que, con la ayuda de los fiscales, derrocó a un presidente y casi desahució a otro, lo que provocó que el actual mandatario, Jimmy Morales, no le renovara su mandato.

Pero ni Giammattei ni su rival de centro izquierda que derrotó en la votación presidencial del domingo mostraron ningún deseo de revertir esa decisión, a pesar de que las encuestas muestran que la CICIG es ampliamente respaldada por los guatemaltecos tras casi 12 años de trabajo en el país.

“Tenemos toda la esperanza y confianza en que el pueblo de Guatemala podrá continuar con la lucha contra la corrupción y la impunidad, porque hay mucho camino por recorrer todavía”, dijo a Reuters Matías Ponce, vocero de la CICIG. “Le corresponde al Pueblo de Guatemala y a sus autoridades ver la mejor manera para continuar este combate a la corrupción e impunidad”.

La ira por la corrupción, la impunidad y la desigualdad ha alimentado el resentimiento popular hacia los políticos en Guatemala, contribuyendo a la inestabilidad social que ha azuzado la masiva migración hacia Estados Unidos.

Sin un mecanismo fuerte para continuar el trabajo de la CICIG, el próximo gobierno corre el riesgo de una reacción violenta de una población ya molesta por el acuerdo firmado por el gobierno saliente con Estados Unidos.

Amenazado con sanciones económicas si dijera que no, la administración del presidente saliente Jimmy Morales llegó a un acuerdo a fines de julio para hacer de Guatemala un tercer país seguro para los migrantes, a pesar de la pobreza endémica y la violencia que azota a la nación centroamericana.

ALTERNATIVA NACIONAL

Tanto Giammattei como la exprimera dama Sandra Torres estuvieron en la mira de las investigaciones de la CICIG, al igual que Morales, quien terminó el mandato de la comisión desde el 3 de septiembre, acusándola de “abuso de poder”.

En una entrevista con Reuters el domingo antes de conocer los resultados electorales que le dieron el triunfo, Giammattei dijo que el futuro de la CICIG estaba fuera de sus manos y que ya había reunido una comisión nacional para manejar las investigaciones de corrupción en el país.

“La CICIG tuvo mucho éxito al encarcelar a las personas, como en el caso de La Línea”, dijo Giammattei, refiriéndose a una investigación de la comisión que llevó a un proceso judicial que terminó con el arresto del entonces presidente Otto Pérez por su participación en una sofisticada red de contrabando en las aduanas de Guatemala.

“Pero al día siguiente surgió otra Línea más fuerte, porque el problema es el sistema”, dijo el empresario de 63 años. “Necesitas atacar las causas (de la corrupción)”.

Al aceptar que Guatemala necesitaba asistencia extranjera para abordar la corrupción, Giammattei dijo que la clave era eliminar el “margen de discrecionalidad” en el sector público. Eso se lograría, agregó, a través de un “gobierno electrónico” aunque no dio más detalles.

Para la congresista estadounidense Torres, cuya crítica al acuerdo de migración de Trump fue bien recibida dentro de Guatemala, la CICIG estableció el punto de referencia para el país. Sin embargo, está en manos del próximo presidente continuar con su legado.

“Crear empleos para los jóvenes, eliminar la pobreza extrema y la desnutrición, y mejorar la seguridad pública son objetivos que pueden unir a todos los guatemaltecos y son esenciales para proporcionar una alternativa a la inmigración irregular”, dijo Torres en un comunicado donde felicitó a Giammattei por el triunfo.

“Sin embargo, ninguno de estos objetivos se puede lograr sin combatir la corrupción y fortalecer el estado de derecho. Insto encarecidamente al nuevo Presidente electo a que tome medidas inmediatas y concretas hacia estos objetivos; si demuestra un compromiso sincero al hacerlo, puede contar con un fuerte apoyo del Congreso de los Estados Unidos”, agregó.

Reporte de Diego Oré. Editado por Javier Leira y Juana Casas

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