October 24, 2019 / 9:55 AM / 22 days ago

Una exhumación agridulce para las víctimas del franquismo

MADRID, 24 oct (Reuters) - La exhumación del dictador Francisco Franco este jueves, tras décadas enterrado en el Valle de los Caídos, supone un momento agridulce para uno de los prisioneros políticos del régimen fascista.

Nicolás Sánchez-Albornoz, ex prisionero del régimen franquista que escapó durante la construcción del Valle de los Caídos, donde se encontraba preso, durante una entrevista con Reuters en Madrid, España, el 23 de octubre de 2019. REUTERS/Juan Medina

Nicolás Sánchez-Albornoz, de 93 años de edad, fue forzado, como prisionero del régimen franquista, a ayudar en la construcción del Valle de los Caídos, el mausoleo donde ha estado enterrado el dictador desde su muerte en 1975.

“Ya era hora”, dijo este historiador jubilado a Reuters.

“Hemos estado esperando muchos decenios a que desapareciera de ese monumento que además era la vergüenza de España porque todos los dictadores de la camada de Franco, Hitler, Mussolini, etc., no han recibido la misma sepultura”.

En una ceremonia cuidadosamente programada, los restos de Franco serán retirados del Valle de los Caídos y enterrados de nuevo en una parcela familiar según un plan aprobado por un Parlamento dividido en 2018 y avalado recientemente por el Tribunal Supremo.

En 1947, poco después de la guerra civil que convulsionó el país de 1936 a 1939, un tribunal militar condenó a Sánchez-Albornoz a trabajos forzados por pertenecer a una asociación estudiantil antifascista.

Cuatro meses más tarde escapó a Francia con la ayuda de compatriotas exiliados que, según recordó, le proporcionaron documentos falsos, dinero en efectivo y un coche prestado perteneciente al novelista estadounidense de ideología liberal, Norman Mailer, que estaba de gira por Europa en ese momento.

“Hay que penar que España en ese momento, en el año 48, era una cárcel”, dijo. “Se necesitaba un salvoconducto, la gente ahora lo ignora, para comprar un billete de ferrocarril, un salvoconducto firmado por el gobernador civil. E iba por la carretera y cada 20 kilómetros había una pareja de la Guardia Civil que pedía los documentos.”

UNA NUEVA ETAPA

Nicolás fue uno de los afortunados.

Muchos de sus compañeros de prisión murieron y fueron enterrados en el Valle, junto con otras personas contrarias al régimen, y espera que la exhumación de los restos de Franco pueda abrir la puerta a la utilización de técnicas forenses modernas para identificar otros cuerpos que contiene.

“A diferencia de otros que pueden pensar que la exhumación de Franco es el final de una etapa yo lo veo más bien como el comienzo de otra”, dijo Nicolás desde su apartamento de Madrid.

“Creo que esto debe abrir la puerta a las exhumaciones solicitadas de cadáveres de fusilados que han sido enterrados allí.”

“Hay pendientes muchas otras exhumaciones de todos los que fueron republicanos trasladados a Cuelgamuros (en referencia al Valle de los Caídos) sin conocimiento de las familias y las familias han reclamado su recuperación para llevarlos a sus pueblos y enterrarlos junto a los suyos y que los Gobiernos sucesivos, en particular el último de (Mariano) Rajoy, han negado.”

Sin este esfuerzo, cree que España tendrá dificultades para asimilar el legado aún polarizador de Franco.

Y aunque expresa respeto por los que se oponen a la exhumación, sigue siendo muy crítico con la figura de Franco.

“(Fue) la construcción de un monumento a la victoria de un ejército, a una sublevación que costó la vida a cientos de miles de españoles y lanzó a cientos de miles de españoles al exilio. Es un monumento a la división de España, no a la concordia de los españoles”, dijo.

Nicolás, que se refiere al Valle sólo por su nombre prefranquista, Cuelgamuros, considera los millones de euros que los sucesivos Gobiernos han gastado en mantener el mausoleo como una “contradicción inexplicable” en una democracia.

El Partido Socialista ha intentado durante mucho tiempo convertirlo en un monumento a los cerca de 500.000 muertos de la guerra civil.

Pero si se exhumaran las fosas comunes y se devolvieran los restos de las víctimas a sus antepasados, Nicolás se inclinaría por un destino más sencillo: dejar que la naturaleza se haga cargo de su destino.

Información de Clara-Laeila Laudette; editado por John Stonestreet y Andrew Cawthorne; traducido por Laura Hijón en la redacción de Gdansk

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