May 21, 2019 / 5:49 PM / a month ago

REPORTE ESPECIAL-Pulso contra Huawei: dentro de la guerra de EEUU contra el gigante tecnológico chino

CANBERRA, 21 mayo (Reuters) - A principios de 2018, en un complejo de edificios bajos de la capital australiana, un equipo de ciberpiratas del gobierno participó en un destructivo juego de guerra digital.

Foto de archivo: Un hombre camina con su teléfono móvil frente a un cartel de Huawei promocionando la tecnología 5G en la PT Expo en Pekín, China, 26 de septiembre de 2018. Atención editores: esta imagen fue proporcionada por un tercero.

Agentes del Directorio de Señales de Australia, la agencia de espionaje de la nación, recibieron un desafío. Con todas las herramientas cibernéticas ofensivas a su disposición, ¿qué daño podrían infligir si tuvieran acceso a los equipos instalados en la red 5G -la tecnología de comunicaciones por móvil de próxima generación- de una nación objetivo?

Lo que el equipo halló, según funcionarios gubernamentales actuales y antiguos, fue preocupante para las autoridades políticas y de seguridad: el potencial ofensivo del 5G es tan grande que si Australia fuera el país que recibiera tales ataques, podría quedar seriamente expuesto. La comprensión de cómo podía explotarse el 5G para espiar y sabotear infraestructuras críticas cambió todo para los australianos, según personas conocedoras de las deliberaciones.

El director de la agencia, Mike Burgess, explicó hace poco por qué la tecnología de seguridad de la quinta generación, o 5G, es tan importante: será parte integral de las comunicaciones en las infraestructuras críticas de los países, desde la energía eléctrica hasta el suministro de agua, dijo en un discurso de marzo en un instituto de investigación de Sídney.

Washington es considerado en general como el que tomó la iniciativa en la campaña mundial contra Huawei Technologies Co Ltd, el mayor fabricante mundial de equipos de redes de telecomunicaciones y un gigante tecnológico que en las tres décadas transcurridas desde su fundación se ha convertido en un pilar de la apuesta de Pekín por expandir su influencia global.

Sin embargo, entrevistas de Reuters con más de dos decenas de funcionarios occidentales actuales y antiguos muestran que fueron los australianos quienes lideraron el camino al presionar en favor de acciones sobre el 5G; que Estados Unidos fue lento para actuar en un principio; y que Reino Unido y otros países europeos están atrapados entre las preocupaciones de seguridad y los precios competitivos ofrecidos por Huawei.

Los australianos llevaban tiempo con dudas sobre Huawei en las redes existentes, pero el juego de guerra fue un punto de inflexión. Aproximadamente seis meses después del inicio de la simulación, el gobierno australiano prohibió de forma efectiva la participación de Huawei en sus planes de 5G.

Después de que los australianos compartieron sus hallazgos con los líderes estadounidenses, otros países occidentales empezaron a moverse para restringir a Huawei.

La campaña se intensificó la semana pasada, cuando el presidente Donald Trump firmó un decreto que prohibió de forma efectiva el uso de equipos de Huawei en las redes de telecomunicaciones estadounidenses por razones de seguridad nacional, mientras que el Departamento de Comercio puso límites a la compra de la tecnología estadounidense por parte de la firma china. La matriz de Google, Alphabet, suspendió parte de su negocio con Huawei, informó Reuters.

Hasta mediados del año pasado, el gobierno de Estados Unidos en general “no estaba prestando atención”, dijo el general retirado de la Infantería de Marina James Jones, quien fue un asesor de seguridad nacional del presidente Barack Obama. ¿Qué impulsó a los altos funcionarios estadounidenses a actuar? Una súbita comprensión de lo que traerá el 5G, indicó Jones.

“Ha sido una comprensión muy, muy rápida” en términos de entender la tecnología, dijo. “Creo que la mayoría de la gente lo consideraba como una especie de paso evolutivo en lugar de un paso revolucionario. Y ahora han visto la luz”.

Los estadounidenses están liderando ahora una campaña agresiva para contener a Huawei como parte de un esfuerzo mucho más amplio para frenar el creciente poderío militar de Pekín bajo el presidente Xi Jinping.

El fortalecimiento de las ciberoperaciones es un elemento clave en la amplia revisión militar que Xi lanzó poco después de tomar el poder en 2012, según documentos militares oficiales de Estados Unidos y China. Washington acusa a Pekín de piratería informática generalizada patrocinada por el Estado para obtener ventajas estratégicas y comerciales.

AMENAZA A INFRAESTRUCTURAS VITALES

Si Huawei se afianza en las redes globales 5G, Washington teme que esto brinde a Pekín una oportunidad sin precedentes para atacar infraestructuras críticas y comprometer el intercambio de inteligencia con aliados clave. Altos funcionarios de seguridad occidentales aseguran que esto podría involucrar ataques cibernéticos contra servicios públicos, redes de comunicación y centros financieros clave.

    En cualquier choque militar, tales ataques equivaldrían a un cambio radical en la naturaleza de la guerra, causando daños económicos y perturbando la vida civil en un conflicto sin balas, bombas o bloqueos.

Sin embargo, bloquear a Huawei es un gran desafío para Washington y sus aliados más estrechos, en particular para los otros miembros del llamado grupo de intercambio de inteligencia Cinco Ojos: Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Desde sus humildes comienzos en los años 80 en la ciudad sureña de Shenzhen, Huawei ha crecido hasta convertirse en un gigante profundamente integrado en las redes de comunicaciones globales y listo para dominar la infraestructura 5G. Hay pocas alternativas globales a Huawei, que tiene una gran capacidad financiera -reportó un aumento de casi el 20% en sus ingresos para 2018, a más de 100.000 millones de dólares-, una tecnología competitiva y el respaldo político de Pekín.

“Impedir que Huawei haga negocios en Estados Unidos no hará más seguro o más fuerte al país”, dijo la firma en un comunicado en respuesta a las preguntas de Reuters. Según dijo, tales movimientos solo limitarían “a los clientes en Estados Unidos a alternativas inferiores y más caras”.

Los países que excluyan a Huawei corren riesgo de sufrir represalias por parte de Pekín. Desde que Australia prohibió a la compañía de sus redes 5G el año pasado, sufrió disrupciones en sus exportaciones de carbón a China, incluyendo demoras aduaneras. En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino dijo que trata “por igual a todo el carbón extranjero” y que afirmar que “China prohibió la importación de carbón australiano no se ajusta a los hechos”.

La tensión sobre Huawei también está exponiendo divisiones en el seno de Cinco Ojos, que ha sido un pilar fundamental en la arquitectura de seguridad occidental tras la Segunda Guerra Mundial. Durante un viaje a Londres el 8 de mayo, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, emitió una severa advertencia a Reino Unido, que no ha descartado el uso de Huawei en sus redes 5G.

“Una seguridad insuficiente impedirá que Estados Unidos pueda compartir cierta información dentro de redes confiables”, dijo. “Esto es exactamente lo que China quiere: dividir las alianzas occidentales a través de bits y bytes, no de balas y bombas”.

El fundador de Huawei, Ren Zhengfei, de 74 años, es un exoficial del Ejército Popular de Liberación chino. “El señor Ren siempre ha mantenido la integridad y la independencia de Huawei”, dijo la compañía. “Nunca se nos ha pedido que cooperemos con el espionaje y nos negaríamos a hacerlo en cualquier circunstancia”.

En una entrevista con Reuters en la sede de la compañía en Shenzhen, el vicepresidente Eric Xu afirmó que Huawei no ha permitido que ningún gobierno instale las llamadas “puertas traseras” en sus equipos -un acceso ilícito que podría permitir el espionaje o el sabotaje- y que nunca lo hará. Según indicó, el 5G es más seguro que sistemas anteriores.

“China no ha exigido ni exigirá a empresas ni a individuos que utilicen métodos contrarios a las leyes locales o que instalen ‘puertas traseras’ para recopilar o proporcionar al gobierno chino datos, información o inteligencia desde su país o en el extranjero”, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de China en una declaración en respuesta a preguntas de Reuters.

    Washington argumenta que las puertas traseras subrepticias no son necesariamente indispensables para causar estragos en los sistemas 5G. Estos dependerán en gran medida de las actualizaciones de software de los proveedores de equipos, y ese acceso a la red 5G podría usarse potencialmente para implementar códigos maliciosos, según Estados Unidos.

Hasta el momento, Estados Unidos no ha presentado públicamente pruebas sólidas de que los equipos de Huawei se hayan utilizado para espiar.

LA AMENAZA TECNOLÓGICA

La tecnología 5G tiene previsto proporcionar un gran salto en la velocidad y capacidad de las comunicaciones. La descarga de datos podría ser hasta 100 veces más rápida que en las redes actuales.

Pero el 5G no tiene que ver solo con la rapidez de los datos. La actualización generará un aumento exponencial en el número de conexiones entre miles de millones de dispositivos: desde frigoríficos inteligentes hasta autos sin conductor.

“No solo habrá más personas con múltiples dispositivos, sino máquinas que hablen con máquinas y dispositivos que hablen con dispositivos, todo gracias al 5G”, dijo Burgess, jefe de la agencia de espionaje australiana, en su discurso de marzo.

Esta configuración implica muchos más puntos de entrada para que una potencia o grupo hostil libre una guerra cibernética contra la infraestructura crítica de una nación o comunidad. Esa amenaza se magnifica si un adversario ha suministrado equipo en la red, según funcionarios estadounidenses.

Huawei dijo en su declaración que “no controla de ninguna manera las redes en las que nuestros clientes implementan nuestros equipos. Las acusaciones de Estados Unidos y Australia son extravagantes y no están basadas en ninguna evidencia”.

    En julio de 2018, Londres asestó un revés a Huawei. Un panel dirigido por el gobierno que incluye a altos funcionarios de inteligencia dijo que ya no estaba completamente seguro de que pudiera manejar los riesgos de seguridad nacional planteados por el gigante chino de las telecomunicaciones.

Ese panel supervisa el trabajo de un laboratorio creado por el gobierno británico en 2010 y está financiado por Huawei para examinar los equipos de la firma usados en Reino Unido. Las instalaciones fueron creadas porque incluso entonces se percibió a Huawei como un riesgo de seguridad. El panel dijo que los graves problemas que identificó con los procesos de ingeniería de Huawei “expusieron nuevos riesgos en las redes de telecomunicaciones de Reino Unido y los desafíos a largo plazo en materia de mitigación y gestión”.

    Ese informe fue una “bomba” que determinó la visión de los estadounidenses sobre el riesgo del 5G de Huawei, señaló un funcionario del país norteamericano.

Desde Estados Unidos se destacó también que leyes chinas promulgadas en los últimos años indican que podrían obligar a individuos y empresas a ayudar al gobierno chino en la realización de espionajes.

    El Ministerio de Relaciones Exteriores de China calificó esta descripción de la legislación china como “una mala interpretación y una calumnia gratuita contra relevantes leyes chinas”. Asimismo, agregó que “es inútil intentar difamar a otros para intentar salir limpios”.

OCCIDENTE DESPIERTA

Funcionarios de seguridad británicos están preocupados por el uso potencial de Huawei por parte de China como un canal para llevar a cabo su espionaje. Pero las opciones son limitadas. Huawei es una de las tres principales empresas mundiales que, según los analistas, pueden suministrar una amplia gama de equipos avanzados de redes móviles a escala. Las otras dos son Ericsson y Nokia, pero Huawei tiene una reputación entre los operadores por su entrega rápida de equipos rentables.

No obstante, entre los funcionarios de seguridad británicos empezó a crecer la frustración por lo que consideraban como la incapacidad de Huawei para corregir fallas de software en sus equipos, en particular las discrepancias en el código fuente, el conjunto de instrucciones subyacentes de los programas.

Este problema implica que el laboratorio cercano a Oxford creado para investigar equipos de Huawei ni siquiera puede estar seguro de que el código que está probando sea exactamente el mismo que implementa Huawei en sus equipos en el mundo real. Esto hace que sea difícil proporcionar garantías de seguridad sobre los dispositivos de la empresa.

En su opinión, China y otros actores malintencionados podrían explotar estas fallas. Ian Levy, un funcionario que supervisa la revisión de equipos de Huawei en Reino Unido, dijo a Reuters que la ingeniería de software de la compañía es como de hace 20 años. “La posibilidad de una vulnerabilidad con un kit de Huawei es mucho mayor que la de otros proveedores”, dijo.

La compañía dijo que se ha comprometido a gastar al menos 2.000 millones de dólares “en los próximos cinco años” para mejorar su capacidad de ingeniería de software.

Los ministros británicos acordaron permitir a Huawei un papel restringido en la construcción de partes de su red 5G, pero el gobierno aún tiene que anunciar su decisión final. La Unión Europea ha dejado que cada gobierno decida si veta a alguna empresa por motivos de seguridad nacional. Algunos funcionarios de seguridad europeos dicen que prohibir a un proveedor no aborda el problema más amplio de los riesgos que plantea la tecnología china en general.

AUMENTA LA PRESIÓN

En los últimos meses, Washington ha aumentado sus esfuerzos diplomáticos para que sus aliados dejen de lado a Huawei. El 5G es una “tecnología que cambia el juego, con implicaciones en todos los aspectos de la sociedad, desde los negocios, el gobierno, el ejército y más allá”, dijo a Reuters Gordon Sondland, embajador de Estados Unidos ante la UE, en febrero. “No es de sentido común entregar las llaves de toda tu sociedad a un actor que ha (...) demostrado una conducta maligna”.

    Al ser preguntado sobre si hay pruebas del uso de equipos de Huawei para espionaje, Sondland dijo que “hay evidencia clasificada”. Se negó a ampliar la naturaleza del material más allá de decir que no hay duda de que Huawei tiene “la capacidad de piratear un sistema” y que “el mandato del gobierno es hacerlo a pedido”.

Pompeo vinculó directamente a la compañía con Pekín. “Huawei es propiedad del Estado chino y tiene conexiones profundas con su servicio de inteligencia”, dijo en marzo. “Eso debería enviar señales a todos los que entienden lo que hacen los servicios militares y de inteligencia chinos”.

Si bien Huawei optó inicialmente por el silencio en público, ahora se ha vuelto más combativo. A fines de febrero, confrontó a Estados Unidos en una importante reunión anual de ejecutivos de la industria móvil en Barcelona, ​​donde el logotipo rojo de Huawei era omnipresente.

Altos funcionarios estadounidenses llegaron con la intención de advertir a los representantes de la industria y de los gobiernos sobre Huawei. Sin embargo, la compañía llevó a un equipo de ejecutivos para dar garantías a los clientes y los gobiernos europeos frente a las acusaciones.

Los europeos también dieron un paso atrás. Durante una sesión a puerta cerrada, representantes de los operadores de telecomunicaciones europeos presionaron a un funcionario estadounidense para que presentara pruebas sólidas de que Huawei presentaba un riesgo de seguridad. Un ejecutivo exigió ver una “pistola humeante”, recordó el funcionario de Estados Unidos.

El estadounidense respondió: “Si la pistola humea, ya te han disparado. No sé por qué te pones delante de un arma cargada”.

Reporte de Cassell Bryan-Low, Colin Packham, David Lague, Steve Stecklow y Jack Stubbs; reporte adicional de Charlotte Greenfield en Wellington, Yoshifumi Takemoto en Tokio, Jonathan Weber, Sijia Jiang, Ben Blanchard y Gao Liangping en Pekín; editado en español por Carlos Serrano

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