March 6, 2019 / 2:00 PM / 20 days ago

WIDER IMAGE-El fin de la licencia: nervios y culpas de las madres que deben volver a trabajar

LONDRES (Reuters) - Muchas madres de todo el mundo expresan ansiedad y culpa por dejar a sus bebés para volver a trabajar, y a algunas les preocupa que las políticas de maternidad de sus países reflejen sociedades que valoran más la productividad que la crianza de los hijos.

Nahla Mohamed Abdel Rahman, de 37 años, profesora en la facultad de artes aplicadas, sostiene a su bebé de tres meses Younis, en su casa en su primera semana de regreso al trabajo en El Cairo, Egipto. 22 de febrero de 2019. REUTERS/Hayam Adel

    En una serie de entrevistas para Reuters antes del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, madres de países tan distantes como Estados Unidos, Uruguay, Sudáfrica y Singapur hablaron acerca de lo que implica dejar de trabajar para dar a luz y cuidar a sus recién nacidos.

    Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en 2016 encontró que entre los países del grupo, las madres tienen en promedio el derecho a 18 semanas de licencia por maternidad remunerada cerca del parto.

    Pero las diferencias son grandes.

Si bien algunos países, como Gran Bretaña y Rusia, ofrecen muchos meses o incluso años de licencia por maternidad, Estados Unidos es el único país que no ofrece -con alcance nacional- ningún derecho legal a una licencia remunerada.

    Blanca Eschbach, una nueva madre en San Antonio, Texas, volvió al trabajo esta semana después de tomarse 10 semanas de descanso para tener a su bebé.

“Creo que como sociedad valoramos la productividad por encima de la vida familiar”, dijo. “Uno casi se siente apurado por volver al trabajo”.

    Eschbach dijo que le gustaría estar más tiempo en casa con su hijo, idealmente 16 semanas, pero su familia no puede costearlo.

    Tatiana Barcellos, de 37 años, funcionaria de la Fiscalía Federal en Brasil, también dijo a Reuters que estaba “ansiosa y preocupada” por volver al trabajo y que le preocupa que “mi ausencia cause estrés a mi bebé”.

    En Holanda, Lucie Sol, una trabajadora social de 32 años y madre de Lena Amelie, dijo que regresar al trabajo “incluye mucha culpa”.

    “Me siento mal por dejarla”, dijo a Reuters. “Solo tiene cinco meses y medio, así que quiero mantenerla cerca”.

    Sol se tomó un descanso adicional de tres meses, extendiendo su permiso a 27 semanas en total. Su novio, Rudie Jonkmans, recibió dos días de licencia de paternidad oficial y agregó tres semanas adicionales de vacaciones para estar con su familia. Desde entonces, la licencia de paternidad en los Países Bajos se ha extendido a un máximo de cinco días.

    En Bielorrusia, sin embargo, las cosas son un poco diferentes para Alesia Rutsevich, de 28 años, quien regresa a trabajar como oftalmóloga luego de tener a su hijo hace tres años.

    En virtud de la licencia de maternidad obligatoria en Bielorrusia, las madres reciben su ingreso mensual promedio durante 70 días antes del nacimiento y 56 días después.

Cualquier pariente trabajador o tutor del niño puede tomar una licencia de cuidado infantil hasta tres años después del nacimiento. A los beneficiarios se les paga una suma fija según el número de hijos en la familia.

    Rutsevich dice que se siente feliz de haber tenido un tiempo significativo con su bebé y considera que la política de su país es buena.

    “La duración de la licencia de cuidado de niños es bastante inmejorable”, dijo. “Creo que a los tres años el niño está creciendo y su salud y su comportamiento están mejorando”.

    Ferzanah Essack, una madre de 36 años y desarrolladora de software en Sudáfrica, dice que la ley allí permite cuatro meses de licencia por maternidad, aunque los empleadores no están obligados a pagar a las empleadas durante ese tiempo. En el caso de la licencia de paternidad, son 10 días.

    Essack dice que está “muy nerviosa” por volver al trabajo, pero su bebé, Salma, será cuidada por su madre y su suegra de forma gratuita.

    “Pagamos (por el cuidado de los niños) en amor y besos”, dijo. “Con mucho amor, porque son las abuelas”.

Por Callaghan O'Hare en San Antonio, Pilar Olivares en Río de Janeiro, Eva Plevier en Purmerend,; Vasily Fedosenko en Minsk y Sumaya Hisham en Ciudad del Cabo, Escrito por Kate Kelland en London; Editado en español por Juana Casas

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