August 26, 2018 / 5:45 PM / 4 months ago

El Papa pide perdón por el "estado de vergüenza" infligido a Irlanda

DUBLÍN/KNOCK, Irlanda (Reuters) - El Papa Francisco pidió perdón el domingo por la multitud de abusos sufridos por víctimas en Irlanda a manos de la Iglesia durante décadas, mientras concluía una gira por el otrora país profundamente católico observado por feligreses y manifestantes.

El Papa Francisco encabeza la misa de cierre del Encuentro Mundial de Familias celebrada en el Phoenix Park en Dublín, Irlanda, 26 de agosto de 2018. REUTERS/Hannah McKay

Tras reunirse en privado con víctimas de abusos el sábado en la primera visita papal a Irlanda en casi cuatro décadas, Francisco se disculpo con madres separadas de sus hijos en hogares administrados por la Iglesia, niños abusados por curas y aquellos explotados en escuelas religiosas, calificándolo de “estado de vergüenza”.

“A los sobrevivientes de abusos de poder, abuso sexual y de conciencia, reconociendo lo que me han contado, me gustaría poner estos crímenes ante la misericordia del Señor y pedirles perdón”, dijo Francisco durante una misa a la que asistieron más de 100.000 personas oficiada en el Phoenix Park de Dublín.

“Pedimos disculpas por algunos miembros de la jerarquía que no se encargaron de estas situaciones dolorosas y se mantuvieron en silencio”, dijo el Sumo Pontífice.

Años de escándalos por abusos sexuales han hecho añicos la credibilidad de la Iglesia, que hace cuatro décadas dominaba la sociedad irlandesa. En los últimos tres años, los votantes irlandeses han aprobado el aborto y el matrimonio homosexual en referendos, desafiando al Vaticano.

La presión sobre el Papa por los abusos de la Iglesia creció el domingo, cuando un antiguo alto cargo del Vaticano acusó a Francisco de haber conocido las acusaciones de abuso sexual a un prominente cardenal estadounidense durante cinco años antes de aceptar su renuncia el mes pasado.

La menguante influencia de la Iglesia católica quedó expuesta por el menor número de asistentes en comparación con los que fueron a ver a Juan Pablo II durante la última visita papal en 1979, cuando asistió más de tres cuartas partes de la población de Irlanda.

Mientras 500.000 personas compraron entradas para ver a Francisco decir misa, los medios locales citaron a la policía estimando que unas 130.000 llegaron bajo la lluvia al mismo lugar donde estuvo Juan Pablo II hace 39 años. Decenas de miles más oraron con él en el santuario de Knock, en el oeste de Irlanda.

Francisco, frente a las crisis por abusos sexuales generadas en varios países, escribió una carta sin precedentes a todos los católicos la semana pasada, pidiéndole a cada uno de ellos que ayuden a desterrar esta “cultura de muerte” y prometiendo que no habrá más encubrimientos.

Algunos de los que asistieron a la visita durante la brumosa mañana en Knock -donde un grupo de lugareños afirmó haber presenciado en 1879 una aparición de la Virgen María- dijeron que a Francisco se le debería dar la oportunidad de lidiar con los problemas de abuso.

“La gente tiene que darle una oportunidad a este hombre, lo está haciendo lo mejor que puede”, dijo Carmel Lane, quien viajó desde el condado de Longford en la región central de Irlanda para asistir a la misa.

Sin embargo, miles de personas se unieron a sobrevivientes y sus familias en un evento en otra parte de Dublín mientras el Papa daba misa para manifestar su solidaridad con aquellos que han sufrido.

“(La visita) Ha sido muy, muy dolorosa”, dijo Graham Mills, de 52 años, quien fue sexualmente abusado de niño por un miembro de la orden religiosa Hermanos Cristianos y viajó desde Irlanda del Norte para unirse a la protesta.

Cientos también se reunieron en la ciudad de Tuam para una vigilia en el sitio de una antigua casa administrada por la Iglesia para madres solteras, donde se encontró una tumba sin nombre con los restos de cientos de bebés almacenados en cámaras subterráneas en 2014.

“El hijo de mi mamá murió allí a los 6 años, es una obscenidad. Estamos parados en un lugar donde bebés no enterrados, 796, están en una cámara séptica”, dijo Annette McKay, de 64 años. “(Francisco) Dime cómo vas a cambiar esto”, agregó la mujer.

Escrito por Conor Humphries y Padraic Halpin, reporte adicional de Philip Pullella en Knock, Hanna Rantala en Dublín y Scott Malone en Boston; editado en español por Hernán García

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