April 24, 2020 / 5:38 PM / a month ago

Primera línea COVID-19 cambia, enfermera de Nueva York ayuda a pacientes a recuperarse en casa

24 abr (Reuters) - La enfermera Flora Ajayi estaciona su auto en un bloque residencial en Queens, donde se dispone a atender a una paciente infectada con COVID-19 y abre el maletero, donde se ven contenedores de plástico llenos de equipo de protección personal: guantes, una bata azul, dos mascarillas y un cubrebotas.

La enfermera Flora Ajayi posa para un retrato después de visitar a un cliente durante el brote de coronavirus (COVID-19), en el distrito de Queens de la ciudad de Nueva York, EEUU. 22 de abril de 2020. REUTERS/Lucas Jackson.

Ajayi, de 47 años, trabaja sola en la nueva primera línea de la pandemia de coronavirus. Es parte de una red de enfermeras de atención domiciliaria de Nueva York que tratan a cientos de pacientes que han sido dados de alta de los hospitales y enviados a sus hogares para recuperarse de la enfermedad respiratoria causada por el nuevo coronavirus.

La enfermedad altamente infecciosa ha dejado al menos 20.300 muertos en el estado, el epicentro del brote de coronavirus en Estados Unidos, donde de acuerdo a un recuento de Reuters hay unos 49.000 fallecidos, la mayor cifra en todo el mundo.

Las enfermeras de atención domiciliaria tienen un papel vital que desempeñar a medida que los pacientes hacen la transición de la internación hospitalaria a la vida en el hogar.

Ajayi entra y sale diariamente de casas llenas de virus, poniéndose y quitándose su equipo de protección hasta 12 veces al día en las aceras de la ciudad. Ella puede reutilizar el equipo de protección en distintas casas, por lo que mantiene su automóvil cargado con máscaras, batas y guantes.

“Nosotras también estamos en la primera línea”, dijo Ajayi sobre las enfermeras de atención domiciliaria, mientras ataba su bata antes de ingresar a la casa de una mujer de 74 años que fue dada de alta recientemente de un hospital tras contraer el virus. “Los médicos quieren que seamos sus ojos y sus oídos”.

Hasta el 22 de abril, 40.303 pacientes con COVID-19 habían sido dados de alta de hospitales en Nueva York, dijo el portavoz del Departamento de Salud del estado, Jonah Bruno.

     Agarrando una botella de desinfectante para manos y con su traje de protección azul ondeando al viento, Ajayi subió los escalones del porche y llamó al timbre de la puerta con un cartel en forma de conejito que decía “¡Felices Pascuas!”.

El esposo de la paciente, que llevaba una máscara quirúrgica, abrió la puerta, saludó a Ajayi con un gesto amistoso y se quedó un par de metros de distancia mientras la invitaba a entrar.

Esa era la primera vez que Ajayi veía a esta paciente desde que había salido del hospital. Su tos era notablemente a cuando habían hablado por teléfono días antes, cuando la enfermera dijo que la mujer no podía terminar una oración sin toser.

Ajayi realiza citas de telesalud con sus pacientes dados de alta de COVID-19 mientras estos no informen síntomas durante tres días, para reducir el riesgo de infectarse.

Aún así, a Ajayi le preocupa que pueda traer el virus de la casa de un paciente a la suya, donde vive con su hijo de 23 años y su hermana. En su hogar usa una mascarilla y trata de mantenerse a 2 metros de distancia de su familia para limitar cualquier infección, un sacrificio que hace por el trabajo que ama.

“Me encanta ser parte del proceso de curación, parte de la tutoría, parte de la progresión”, dijo. “Hace que todo valga la pena”.

“NO SABEMOS”

    Ajayi trabaja para Northwell Health, el proveedor de atención médica más grande de Nueva York con 23 hospitales.

Casi todos los pacientes hospitalizados con COVID-19 requerirán algún seguimiento médico o rehabilitación cuando sean dados de alta antes de que puedan recuperar su vida normal, si es que eso sucede, dijo la Dra. Maria Carney, directora médica de Northwell para servicios post agudos.

“Realmente estamos entrando en un área de ‘no sabemos’. No sabemos qué necesitan los pacientes en este momento, solo vemos que son extremadamente débiles, tanto física como mentalmente”, dijo Carney. “¿Cómo puede nuestro sistema de salud lidiar con la próxima fase de recuperación? Será un desafío”.

De los pacientes que han sido dados de alta hasta ahora, muchos sufren coágulos de sangre en las piernas, atrofia muscular, dolores, fatiga, problemas cardíacos y dificultad respiratoria continua.

La enfermera Flora Ajayi es ayudada por el esposo de un cliente cuando sale de su hogar, mientras usa equipo de protección personal para protegerse y evitar la contaminación cruzada, al visitar a un cliente durante el brote de coronavirus (COVID-19), en el distrito de Queens de la ciudad de Nueva York, EEUU. 22 de abril de 2020. REUTERS/Lucas Jackson.

Los pacientes que fueron intubados muestran estos síntomas de manera más aguda cuando reciben el alta, y muchos también muestran un deterioro cognitivo que podría ser efecto de la sedación a largo plazo o una afección llamada Síndrome de Cuidados Intensivos, dijo Carney.

Como el número de pacientes con COVID-19 dados de alta de los hospitales de Northwell superó los 6.600 esta semana, el sistema está considerando contratar más enfermeras para el cuidado en el hogar.

También puede ampliar los servicios de telesalud y asociarse con instalaciones locales de atención especializada para dar cabida a los pacientes dados de alta, dijo Carney.

Reporte de Gabriella Borter. Editado en español por Javier Leira

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