March 11, 2020 / 7:41 AM / 3 months ago

La UE se muestra unida ante el virus pero no anuncia grandes medidas

BRUSELAS/PARÍS, 10 mar (Reuters) - Los líderes europeos trataron de presentar un frente unido el martes mientras el coronavirus proyectaba una sombra cada vez más larga sobre todo el continente, si bien no lograron acordar medidas radicales para hacer frente a una crisis de carácter extraordinario.

Una pantalla muestra un instante de la videoconferencia de los líderes europeos sobre el COVID-19 en el Consejo de Europa en Bruselas, Bélgica, el 10 de marzo de 2020. Stephanie Leqocq/Pool vía REUTERS

Los líderes de los 27 estados miembros de la Unión Europea, acostumbrados a reunirse en persona en las cumbres celebradas en Bruselas, se conectaron a una videoconferencia tras días de críticas por no haber cerrado filas en torno a la crisis y por enredarse en disputas sobre cómo responder.

Los representantes de Francia dijeron que la muestra de solidaridad fue propuesta por el presidente Emmanuel Macron, quien quiere que la UE se haga eco de las palabras del exjefe del Banco Central Europeo, Mario Draghi, cuando sacó a la zona euro del borde del colapso en 2012: “cueste lo que cueste”.

“Utilizaremos todos los instrumentos a nuestra disposición para asegurarnos de que la economía europea capee esta tormenta”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una conferencia de prensa celebrada después de la cumbre extraordinaria de líderes, todos los cuales han confirmado ya casos de coronavirus en sus países.

Von der Leyen dijo que la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE, creará un fondo de inversión conjunta con una dotación de 25.000 millones de euros (28.000 millones de dólares) procedentes de los recursos existentes para amortiguar el golpe a los sectores vulnerables de las economías del bloque.

Sin embargo, el fondo no contará con partidas adicionales, dijo un responsable de la UE, lo que hace dudar de su eficacia para dar un impulso fiscal suficiente capaz de contrarrestar una grave recesión.

Según el plan, los Estados de la unión utilizarían 7.500 millones de euros de fondos europeos que los Gobiernos nacionales no han podido gastar debido a trabas burocráticas. En lugar de ser devueltos a Bruselas, los fondos pueden ser utilizados para ayudar a la economía, dijo la fuente consultada.

El total de 25.000 millones de euros se alcanzaría añadiendo los “fondos estructurales” de la UE que ya habían sido comprometidos para los países miembros bajo el actual presupuesto del bloque, añadió la fuente.

Una fuente diplomática dijo que el plan no fue discutido en detalle durante la videoconferencia, pero estará sobre la mesa en una reunión de los ministros de finanzas de la zona euro que se celebrará el lunes.

Además, la Comisión se ofreció a proporcionar esta semana nuevas directrices sobre cómo interpretar las normas fiscales y las regulaciones de los subsidios públicos con mayor indulgencia. Esto permitiría a los Gobiernos de la UE gastar más fondos nacionales para ayudar a sus economías.

“HAY MUCHO EN JUEGO”

Sin embargo, no parece que se hayan superado las divisiones sobre el intercambio de material médico necesario para contrarrestar la crisis sanitaria.

La semana pasada, Alemania, Francia y la República Checa se negaron a levantar los controles sobre la exportación de equipos de protección para evitar la escasez en sus países, a pesar de que Italia solicitó oficialmente dichos productos, ante el aumento de infecciones y muertes en el país.

Los líderes de los distintos países acordaron “encargar a la Comisión el análisis de las necesidades y proponer iniciativas para prevenir la escasez”, dijo después de la videoconferencia Charles Michel, que presidió la reunión.

El ejecutivo de la UE ya está coordinando la adquisición conjunta de los materiales que escasean.

A principios del martes, Austria había roto unilateralmente con el principio de la UE de la libre circulación de personas al negar la entrada a las procedentes de Italia para frenar la propagación de la enfermedad.

Este es el primer caso de restricciones en el área de libre circulación Schengen que comparten 26 países europeos desde el brote del virus, un eco de lo ocurrido en 2015, cuando una ola de emigrantes y refugiados provocó que varios países cerraran sus fronteras.

Las agudas diferencias sobre la afluencia de migrantes pusieron a prueba la unidad del bloque y avivaron las opiniones euroescépticas de que el proyecto europeo había evolucionado demasiado lejos de su objetivo original de interdependencia económica hacia una unión política “cada vez más estrecha”. La reciente salida de Reino Unido de la Unión Europea se vio estimulada por esa percepción.

“Son realmente tiempos críticos para la UE”, dijo Guntram Wolf, jefe del instituto Bruegel en Bruselas. “Más vale que esta coordinación sea correcta. De lo contrario, los ciudadanos estarán muy enojados. Hay mucho en juego”.

Hasta ahora las respuestas a la epidemia han variado mucho en toda la UE, desde el bloqueo casi total de la vida cotidiana en Italia, las severas restricciones en algunas zonas de España y la prohibición de grandes concentraciones en Francia, hasta poco más que consejos de salud pública en otros países.

información adicional de Gabriela Baczynska y Andreas Rinke; escrito por John Chalmers; editado por Richard Pullin; traducido por Tomás Cobos

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