July 31, 2018 / 7:18 PM / 4 months ago

Presidente de Colombia Santos deja el cargo satisfecho con la paz pero también con frustraciones

BOGOTÁ (Reuters) - El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien acabó un conflicto armado de más de cinco décadas con la desmovilizada guerrilla de las FARC, dejará el poder la próxima semana satisfecho por el histórico acuerdo de paz, pero frustrado por no poder unir al país ni reducir más la desigualdad.

El presidente saliente de Colombia, Juan Manuel Santos, habla con Reuters en el palacio presidencial, en Bogotá, Colombia, el 30 de julio de 2018. REUTERS / Carlos Julio Martinez

El economista firmó en 2016, después de cuatro años de negociación, un acuerdo de paz con las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia para acabar parte de la confrontación que ha dejado 220.000 muertos.

Sus esfuerzos para poner fin al conflicto más antiguo de América Latina fueron reconocidos con el Premio Nobel de Paz y aunque dice que es el mayor logro de su gobierno y así se lo reconocerá la historia, a una semana de entregar la banda presidencial al derechista Iván Duque, no oculta su frustración.

“Tengo más canas, ahora soy abuelo y me voy muy tranquilo, muy satisfecho por los resultados, pero también algo frustrado, como cualquier gobernante, porque uno siempre piensa que ha podido hacer más”, dijo Santos, de 66 años, en una entrevista con Reuters el lunes en la noche.

“Políticamente me siento un poco frustrado, a mí me hubiera gustado dejar el país más unido. Créame que hice muchos intentos, no se pudo”, afirmó en un salón de la presidencia. Los críticos de Santos -quien asumió el poder en agosto del 2010- lo acusan de haber hecho demasiadas concesiones a las FARC.

Entre esos críticos, está su antecesor, el expresidente Álvaro Uribe, un antiguo aliado convertido ahora en su más férreo detractor.

Y es que aunque unos 12.000 integrantes de las FARC se desmovilizaron, incluidos unos 6.000 combatientes que dejaron las armas, la conservadora sociedad colombiana está dividida y muchos se oponen a ver a los otrora comandantes guerrilleros en el Congreso, como lo establece el acuerdo de paz.

Un amplio sector del país de 50 millones de habitantes, incluido Uribe y su partido Centro Democrático que llevó a la presidencia a Duque, reclaman que los exlíderes rebeldes sean encarcelados por sus crímenes de guerra que incluyen asesinatos, masacres, secuestros y narcotráfico.

SIN MARCHA ATRÁS

“La polarización genera unas circunstancias que hacen más difícil la gobernabilidad y por eso a mí me frustra un poco no haber podido unir más el país”, admitió Santos quien anunció que se retirará de la política y a diferencia de Uribe, dejará gobernar tranquilamente a su sucesor.

Además de la paz con las FARC, el saliente presidente reclama como logros de su gestión la reducción de la pobreza y la indigencia, la disminución del desempleo, el aumento de la cobertura en educación y salud, una economía con grado de inversión y en proceso de recuperación.

También se enorgullece del programa de infraestructura para modernizar la red de carreteras con inversiones estimadas en más de 17.200 millones de dólares.

Sin embargo, reconoce que la desigualdades sociales “todavía son vergonzosas” pese a los esfuerzos por construir una nación más equitativa entre lo que destaca un presupuesto para la educación por primera vez superior al de defensa y seguridad.

Santos, quien como ministro de Defensa asestó los más duros golpes militares a las FARC, admitió que su momento más difícil en lo personal fue el pronóstico de cáncer de próstata por el que fue sometido a una intervención quirúrgica en 2012, mientras que a nivel gubernamental fue el rechazo al acuerdo de paz en un plebiscito en 2016, que obligó a renegociar el pacto.

Aunque muchos sostienen que con el anuncio de Duque de ajustar el acuerdo con las FARC la paz está en peligro, el saliente mandatario aseguró que el pacto no se puede cambiar por una decisión de la Corte Constitucional que obliga a los próximos tres gobiernos a mantenerlo y por la vigilancia que ejerce la comunidad internacional.

“Nadie aceptaría que esto se echará para atrás”, dijo Santos al despedirse con un “adiós” y asegurar que aún es posible pactar un cese bilateral al fuego con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional para dejar silenciados los fusiles con ese grupo al nuevo gobierno.

Reporte de Luis Jaime Acosta, Editado por Juana Casas

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