May 7, 2008 / 4:23 PM / 12 years ago

Arriba ayuda para Myanmar, un millón sin hogar

Por Aung Hla Tun

Los helicópteros militares lanzaban el miércoles comida y agua a la gente afectada por el ciclón sobre el delta del Irrawaddy en Myanmar, donde poblaciones enteras fueron arrasadas a causa de violentas tormentas. La Junta Militar que gobierna el país dijo que casi 22.500 personas han muerto y 41.000 están desaparecidas a causa del ciclón más devastador en Asia desde 1991, cuando una tormenta mató a 143.000 personas en la vecina Bangladesh. Photo by Sukree Sukplang/Reuters

RANGUN (Reuters) - La ayuda para el millón de víctimas del ciclón Nargis hacía un lento ingreso el miércoles a la nación gobernada por militares de Myanmar, mientras se espera que la cifra de más de 22.500 muertos que dejó la catástrofe pueda seguir aumentando.

Myanmar TV, la principal fuente oficial de cifras de víctimas y daños, no tenía nuevas actualizaciones al reporte del martes de que 22.464 personas murieron y que 41.054 desaparecieron en el ciclón más devastador que se registra en Asia desde 1991, cuando una tormenta causó la muerte de 143.000 personas en la vecina Bangladesh.

Richard Horsey de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas dijo a Reuters en Bangkok que se prevé que aumente la cifra de muertos.

“Con todos esos muertos flotando mayoritariamente en el agua puedes tener alguna idea en este punto de las condiciones que enfrentan los equipos que están en terreno. Es un importante desafío logístico,” declaró Horsey.

Gobiernos y agencias de ayuda humanitaria en el mundo han mostrado interés por ayudar, pero los expertos dicen que los gobernantes militares de Myanmar deben superar su desconfianza y permitir una operación de ayuda internacional a gran escala.

Francia ha sugerido invocar una cláusula que señala la “responsabilidad de proteger” de la ONU, para entregar ayuda directamente a Myanmar sin esperar la aprobación de la Junta Militar en Rangún.

El secretario de Relaciones Exteriores francés, Bernard Kouchner, dijo el miércoles que la idea estaba bajo discusión en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.

“Estamos viendo en la ONU si no se puede implementar la responsabilidad de proteger, dado que la comida, las embarcaciones y equipos de ayuda están ahí, y obtener una resolución de la ONU que autorice la (entrega de ayuda) e imponerla al Gobierno birmano,” dijo Kouchner a los periodistas.

La ONU reconoció en el 2005 el concepto de “responsabilidad de proteger” civiles cuando sus gobiernos no pueden o no son capaces de hacerlo, aún si esto significa una intervención que eventualmente viole la soberanía nacional.

ESPERANDO POR VISAS

Trabajadores de ayuda humanitaria de la ONU, organismo que tiene una presencia en la nación diplomáticamente aislada del sudeste de Asia, aún están esperando que les concedan visas cinco días después de que el ciclón Nargis azotó la región con vientos de 190 kilómetros por hora.

Los analistas políticos y los críticos de los 46 años de mandato militar dicen que el ciclón podría tener implicaciones a largo plazo para la Junta Militar, sobre la que existe más temor y resentimiento desde la sangrienta represión de los monjes budistas el pasado septiembre.

La operación de ayuda de la Junta Militar ha arrojado elementos de asistencia desde helicópteros en la región afectada, pero aún no se ha visto la llegada de caravanas terrestres, dijo un testigo de Reuters en el delta.

Richard Horsey dijo que cerca de un millón de personas había quedado sin hogar tras el paso del ciclón, y que unos 5.000 kilómetros cuadrados seguían bajo el agua en Irrawaddy.

“Estimamos que cerca de un millón de personas tiene actualmente necesidad de refugio y de asistencia para sobrevivir,” dijo Horsey a Reuters.

Un médico en la ciudad de Labutta, en el delta, declaró en una entrevista a una radio australiana que los pobladores le habían contado que miles de personas murieron cuando una serie de olas enormes golpearon contra sus casas. La gente se subió a los árboles en una lucha desesperada por sobrevivir.

“Todas las víctimas fueron traídas al pueblo y les pregunté ‘ãCuántos de ustedes han sobrevivido?’ y ellos dijeron unos 200 o 300,” declaró Aye Kyu a la radio Australian Broadcasting Corporation.

“Entonces les pregunté, ‘ãCuánta gente había en vuestra zona?’. Dijeron que unos 5.000. Las olas medían entre tres y seis metros y cuando las casas se cubrían de agua se quedaban en el tejado, pero las casas fueron destruidas por los fuertes vientos,” agregó el médico.

En sólo una ciudad, Bogalay, 10.000 personas murieron, según una lista de víctimas y daños hecha pueblo por pueblo por el Gobierno.

La enfermedad, el hambre y la sed amenazan a los cientos de miles de supervivientes abandonados a su suerte en el delta, por lo que el primer ministro australiano, Kevin Rudd, rogó a la Junta que abra sus puertas a la ayuda humanitaria internacional.

“Olviden la política. Olviden la dictadura militar. Sólo demos ayuda y asistencia a la gente que se está muriendo y sufriendo mientras hablamos, por la falta de apoyo en el terreno,” declaró Rudd a los periodistas en Perth

Reporte adicional de Darren Schuettler y Sukree Sukplang en Bangkok, Michael Perry en Sidney, escrito por Grant McCool; traducida por Servicio Online de Madrid, editado por Gabriela Donoso

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