May 8, 2014 / 12:47 PM / in 5 years

Militares venezolanos detienen a 243 manifestantes, protestas reviven

Por Eyanir Chinea y Diego Oré

La Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de Venezuela desmantela un campamento de manifestantes antigubernamentales frente a la sede en Venezuela de Naciones Unidas, Caracas, mayo 8, 2014. La Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de Venezuela irrumpió la madrugada del jueves en los últimos vestigios de las protestas antigubernamentales, donde acampaban estudiantes, y detuvo a 243 jóvenes buscando sofocar la peor ola de manifestaciones en el país petrolero en más de una década. REUTERS/Carlos García Rawlins

CARACAS (Reuters) - Las manifestaciones contra el Gobierno socialista de Venezuela recuperaron intensidad el jueves en Caracas, luego de que militares detuvieron a 243 estudiantes que protestaban acampando en plazas y avenidas.

Grupos de manifestantes usaron basura y escombros para bloquear las calles de la acomodada zona este de la capital, cercanas a los campamentos que fueron levantados intempestivamente durante la madrugada por fuerzas de la seguridad.

La policía anti motines lanzó gases lacrimógenos para replegar a los encapuchados, que respondieron arrojando palos, piedras y bombas recogidas del piso, desatando una batalla campal entre cientos de manifestantes y uniformados.

Un testigo de Reuters reportó que un uniformado recibió un disparo en los enfrentamientos.

A partir de las 03.00 hora local (0730 GMT), miles de efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) fuertemente armados comenzaron a desalojar cuatro campamentos, donde los opositores se mantenían en “resistencia pacífica” desde hace unas semanas.

Allí, durmiendo en carpas adornadas con las banderas de Venezuela y mensajes e imágenes anti gubernamentales, los estudiantes se habían replegado tras las violentas protestas que según cifras oficiales dejaron 41 muertos y cientos de heridos y detenidos desde febrero.

“Estaremos aquí hasta que suelten a los estudiantes secuestrados. Y una vez que los suelten, seguiremos protestando porque se volvió imposible vivir en Venezuela”, dijo René González, un estudiante de derecho de 23 años con un pañuelo que le cubría el rostro.

El gobierno de Nicolás Maduro justificó la intervención diciendo que los campamentos se habían convertido en “focos de delincuencia”, desde donde se planeaba una “insurrección”.

“Se tenían evidencias que desde estos sitios estaban saliendo los grupos más violentos a cometer hechos terroristas: a incendiar cabinas del metro, a incendiar patrullas”, dijo el ministro del Interior y Justicia, Miguel Rodríguez.

Rodríguez aseguró que se respetaron los derechos humanos de los detenidos, luego de que Organizaciones No Gubernamentales (ONG), como Human Rights Watch, reportaran que el Estado venezolano ha violado sistemáticamente las garantías de los manifestantes.

Los efectivos militares cargaron con las pertenencias de los estudiantes en grandes camiones mientras descolgaban banderolas con la leyenda “Maduro asesino, renuncia”.

Autoridades dijeron que entre los detenidos había una mujer embarazada y “aparentemente” un extranjero.

“NO ESTAMOS TUMBANDO AL GOBIERNO”

A pesar de haberse mantenido a diario durante febrero y marzo en Caracas y las principales ciudades del país, las protestas contra Maduro fueron decayendo en las últimas semanas, con pequeños focos de enfrentamientos entre jóvenes encapuchados y policías antimotines.

El ministro Rodríguez presentó los elementos incautados, entre ellos medicinas, armas de fuego, dólares, bombas caseras, alambres, máscaras y resorteras. El funcionario detalló que durante los allanamientos se encontraron además drogas y explosivos.

Sin embargo, los estudiantes negaron la versión oficial y alegaron brutalidad de parte de las autoridades.

“Esta es una protesta pacífica, con esto nosotros no estamos tumbando al Gobierno”, dijo José Manuel Pérez, un líder estudiantil de 22 años que el miércoles se retiró de un campamento.

En donde estaban los asentamientos se podían ver los restos que dejaron los estudiantes: pancartas contra el gobierno, alimentos enlatados, agua y medicinas.

Miles de venezolanos han salido a las calles a protestar contra Maduro, a quien culpan por la alta inflación, la escasez de productos básicos y la delincuencia que ha convertido al país, según la ONU, en el segundo más violento del mundo.

Maduro, heredero del fallecido Hugo Chávez, asegura que las demostraciones buscan desbancarlo. Los opositores dicen, sin embargo, que buscan salir de él pero a través de un referéndum revocatorio, previsto por la Constitución a partir del 2016.

El operativo militar del jueves, que sorprendió a muchos que salieron a trabajar y se encontraron con las escenas de confusión y un gran despliegue militar, azuzó los ánimos de la oposición.

“Quien actúa en la oscuridad sabe que algo sucio está perpetrando. En la oscuridad actúa la delincuencia”, dijo el líder opositor el gobernador, Henrique Capriles. “En Venezuela tiene que imponerse la razón, y no la fuerza como pretende el Gobierno”, agregó citado en un comunicado de prensa.

Analistas advirtieron que las detenciones podrían darle un nuevo impulso a las protestas.

“En ninguna parte del mundo actuar contra estudiantes es popular, independientemente de las justificaciones que se tengan o se construyan”, opinó el analista político Luis Vicente León, de la encuestadora Datanálisis.

Reporte adicional de Deisy Buitrago, Jorge Silva y Liamar Ramos; editado por Gabriela Donoso y Silene Ramírez

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