August 16, 2019 / 2:21 PM / a month ago

"No hay nadie que no tuviera miedo", dice piloto de helicóptero que sobrevoló Chernóbil hace 33 años

CHERNÓBIL, Ucrania (Reuters) - Más de tres décadas después de volar su helicóptero sobre el volcán radiactivo en que se había convertido el reactor nuclear número cuatro de Chernóbil, el lugar del peor accidente nuclear de la historia, Mykola Volkozub recuerda cómo temía por su vida.

El expiloto militar ucraniano Mykola Volkozub posa en la abandonada ciudad de Pripyat, cerca de la central nuclear de Chernóbil, Ucrania. 5 julio 2019. REUTERS/Valentyn Ogirenko

A sus 87 años, el piloto militar ucraniano regresó a Chernóbil el mes pasado por primera vez desde el desastre de 1986 y recordó los tres vuelos que realizó sobre el reactor para medir la temperatura y la composición de los gases en el interior.

“Algunas personas pueden decir que no tenían miedo, pero no hay nadie que no tuviera miedo. Lo único es que la gente percibe el miedo de manera diferente. Una persona está congelada por el miedo, otra impulsada por él. Tuve que hacerlo (volar sobre el reactor). Sabía que era peligroso”, sostuvo.

El accidente en la entonces Ucrania soviética fue causado por una prueba de seguridad fallida que envió columnas de material nuclear sobre gran parte de Europa, dejó decenas de muertos en cuestión de semanas y obligó a decenas de miles de personas a huir.

La cifra final de fallecidos por enfermedades relacionadas con la radiación como el cáncer está sujeta a debate.

Volkozub, quien se puso un chaleco de plomo para protegerse de la radiación, recibió una medalla de “Héroe de Ucrania” por su valentía. Después de tres vuelos que duraron 19 minutos y 40 segundos en total, estuvo expuesto a una dosis de radiación tan alta que algunos dosímetros se volvieron locos cuando intentó medir su exposición.

El helicóptero MI-8 en el que realizó los vuelos, equipado con placas de plomo especiales en el piso, también estuvo expuesto a la radiación. Más tarde fue abandonado en un cementerio para equipos irradiados tras una vida útil de tres vuelos.

Volkozub, quien a pesar de su edad aún supervisa a los pilotos de prueba que trabajan para Antonov, el fabricante de aviones estatal ucraniano, dijo que estaba tranquilo en ese momento a pesar del miedo que sentía.

“Me había estado preparando”, dijo. “Fue un proceso de preparación muy profundo. Hice todos los cálculos para el helicóptero, su peso, etc. Las interacciones entre los miembros de la tripulación también estaban muy bien planificadas”.

Volkozub, quien volvió a ver el reactor por primera vez tras más de tres décadas, dijo que los restos no tienen nada que ver con lo que era en el pasado.

“Quedó totalmente devastado. Había una tubería (que sobresalía hacia el cielo) y algunas partes (del reactor) simplemente colgaban”, sostuvo.

Actualmente el reactor está cubierto por una gran estructura de confinamiento que se construyó para cubrir el vetusto sarcófago diseñada para detener la fuga de radiación.

Escrito por Andrew Osborn; editado en español por Javier Leira

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