August 29, 2018 / 11:29 AM / 3 months ago

España advierte que no permitirá una migración violenta

(Reuters) - El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, justificó el miércoles la expulsión sin precedentes la semana pasada de un centenar de migrantes que acababan de saltar la valla fronteriza de Ceuta como un mensaje a las organizaciones criminales que operan en la zona y emplean medios violentos.

El ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, llega a una reunión de gabinete en el Palacio de la Moncloa en Madrid, España, el 6 de julio de 2018. REUTERS / Juan Medina

El Gobierno expulsó el 23 de agosto a Marruecos a 116 personas que habían logrado cruzar la valla de Ceuta el día anterior, en un intento en el que participaron unas 300 personas y en el que resultaron heridos siete guardias civiles a causa de materiales corrosivos empleados por los migrantes, según el Ministerio del Interior.

“En esta ocasión España y Marruecos hemos querido enviar un mensaje claro a las organizaciones criminales que trafican con personas”, declaró el ministro en una comisión parlamentaria. “No vamos a permitir la migración violenta que atente contra nuestro país y contra las fuerzas seguridad de nuestro Estado”.

Marlaska reiteró que la expulsión había seguido los requisitos legales, que ninguno de los migrantes expulsados optó por reclamar protección internacional y que Marruecos aceptó acoger a los migrantes en virtud de un acuerdo bilateral.

Lo sucedido en Ceuta la semana pasada se produjo después de que más de 600 personas lograron cruzar la misma valla el 26 de julio, en una acción en la que resultaron heridos 22 guardias civiles.

España se ha convertido este año en la principal puerta de entrada de migrantes de toda la Unión Europea con 33.337 ingresos desde comienzo de 2018, 4.407 de ellos a través de las fronteras terrestres con Marruecos, según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, asumió el poder en junio anunciando un cambio en las políticas migratorias con respecto al anterior Ejecutivo presidido por el conservador Mariano Rajoy.

La acogida del buque humanitario Aquarius en junio con 629 migrantes a bordo se convirtió en una de los gestos más significativos del Gobierno en un debate en torno a la migración que está creando divisiones en toda Europa.

“Hemos puesto en marcha una política migratoria basada en el respeto a los derechos humanos y la firmeza en el cumplimiento de los compromisos como Estado soberano y miembro de la UE, pero humanidad no es igual a permisividad”, declaró Marlaska, que anunció también el envió de un mayor número de efectivos policiales a la frontera.

“Es importante distinguir la diferencia de la política migratoria entre supervivencia y derechos humanos con la entrada por medio violentos, no es lo mismo”, declaró Marlaska.

Reporte de Pablo Rodero; Editado por Rodrigo Charme

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