March 29, 2010 / 1:21 PM / 10 years ago

La adicción a la comida chatarra podría ser clave en la obesidad

Por JoAnne Allen

Imagen de archivo de una hamburguesa cuádruple en un restaurant de comida rápida en Arizona. Jun 17 2009. Darse un atracón de alimentos de alto valor calórico puede ser tan adictivo como la cocaína o la nicotina y puede provocar una ingesta compulsiva y obesidad, según un nuevo estudio. REUTERS/Joshua Lott/ARCHIVO

WASHINGTON (Reuters) - Darse un atracón de alimentos de alto valor calórico puede ser tan adictivo como la cocaína o la nicotina y puede provocar una ingesta compulsiva y obesidad, según un nuevo estudio.

La investigación conducida en animales no puede aplicarse directamente a la obesidad humana, pero ayudaría a comprender la enfermedad y desarrollar terapias para tratarla, según escribió un equipo de científicos en la revista “Nature Neuroscience”.

El estudio, desarrollado en ratas, determinó que el consumo en exceso de comida con alto contenido calórico podía desencadenar respuestas similares a la adicción en el cerebro y convertir a las ratas en comedoras compulsivas en un laboratorio.

Los científicos también detectaron un descenso de los niveles de un receptor específico de dopaminas -una sustancia química del cerebro que genera un sentimiento de gratificación- en las ratas con sobrepeso, el mismo que se encuentra en los humanos adictos a las drogas, según el artículo.

“La obesidad puede ser una forma de comer compulsivamente. Otros tratamientos en desarrollo para otras formas de compulsión, como la adicción a las drogas por ejemplo, podrían ser muy exitosos en el tratamiento de la obesidad”, dijo el científico Paul Kenny, del Instituto de Investigación The Scripps de Florida, en una entrevista telefónica.

Las enfermedades vinculadas a la obesidad cuestan a Estados Unidos alrededor de 150.000 millones de dólares al año, según agencias federales. Se estima que dos tercios de los estadounidenses adultos y un tercio de los niños son obesos o tienen sobrepeso.

Para el estudio, Kenny y su equipo fueron a una tienda de alimentos.

“Básicamente compramos todas las cosas que le gustan a la gente: pastelitos de chocolate, tarta de queso, tocino, salchichas, las cosas que a uno le gustan, pero sabe que no debería comer muy a menudo”, dijo.

También compraron comida saludable y elaboraron un plan de dieta para tres grupos de ratas.

Uno de los grupos comía una dieta saludable y equilibrada. Otro grupo recibía comida saludable, pero tenía acceso a alimentos de muchas calorías durante una hora al día. Las ratas del tercer grupo eran alimentadas con una dieta saludable y tenían acceso ilimitado a alimentos de alto contenido calórico.

Las ratas del tercer grupo desarrollaron una preferencia por los alimentos con muchas calorías, las masticaban durante todo el día y pronto se convirtieron en obesas, dijo Kenny.

Las ratas en el experimento también fueron entrenadas para esperar una descarga eléctrica menor cuando se exponían a la luz. Pero cuando se mostraba la luz a las ratas que tenían acceso ilimitado a comidas muy calóricas, no respondían al peligro potencial, explicó el científico. En su lugar, continuaron comiendo sus aperitivos.

“Lo que vemos en nuestros animales es muy similar a lo que se ve en los humanos indulgentes”, dijo. “Parecía que estaba bien, por lo que podemos decir, disfrutar de los aperitivos, pero si eres demasiado indulgente, entonces se produce el problema”, agregó.

Traducido por Emma Pinedo en la Redacción de Madrid; editado en español por Lucila Sigal

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