February 11, 2013 / 11:09 AM / 7 years ago

Sorpresiva renuncia de Papa Benedicto XVI remece a la Iglesia

Por Philip Pullella

El Papa Benedicto XVI en un consistorio en El Vaticano, feb 11 2013. El Papa Benedicto XVI sorprendió al mundo el lunes al anunciar que ya no posee la fortaleza física y mental para afrontar las exigencias de su cargo y se convirtió en el primer Sumo Pontífice en dimitir desde la Edad Media, dejando a sus asesores perplejos. REUTERS/Osservatore Romano Imagen para uso no comercial, ni ventas, ni archivos. Solo para uso editorial. No para su venta en marketing o campañas publicitarias. Esta imagen fue entregada por un tercero y es distribuida, exactamente como fue recibida por Reuters, como un servicio para clientes.

ROMA (Reuters) - El Papa Benedicto XVI sorprendió el lunes al mundo y a sus asesores al anunciar que ya no posee la fortaleza física y mental para afrontar las exigencias de su cargo, y se convirtió en el primer Sumo Pontífice en renunciar en más de 700 años, dejando perplejo a su círculo más cercano.

Funcionarios de la Iglesia intentaron mantener una atmósfera de calma y confianza en el liderazgo de la institución de 2.000 años, pero la decisión podría dar paso a uno de los periodos de mayor incertidumbre e inestabilidad en siglos al interior de una institución asediada por escándalos y por la disminución de fieles.

Durante los casi ocho años del papado de Benedicto XVI, la Iglesia se ha visto remecida por escándalos de abuso sexual y crisis generadas por la ira de la comunidad musulmana, luego de que el pontífice sugiriera que el Islamismo era una religión propagada con actos de violencia.

La comunidad judía se irritó por la reincorporación de un obispo que negaba la existencia del Holocausto y también se produjo un escándalo por la filtración de documentos papales clasificados por la que se responsabilizó al mayordomo personal de Benedicto XVI.

En un anuncio leído a los cardenales en latín, el Papa alemán de 85 años dijo: “muy consciente de la gravedad de este acto, con plena libertad declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro”.

“A partir del 28 de febrero de 2013, a las 20:00 horas (1900 GMT), la Sede de Roma, la Sede de San Pedro, estará vacante y se convocará un cónclave que elegirá al nuevo Pontífice Supremo”, añadió.

El Papa, conocido por su doctrina conservadora, no pretendía influenciar en la decisión de los cardenales que integrarán el cónclave secreto para elegir a un sucesor, dijo el portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi.

Benedicto XVI reafirmó el rechazo de la Iglesia Católica a los matrimonios entre personas del mismo sexo, mantuvo la resistencia de la institución a la posibilidad de que las mujeres sean ordenadas en sacerdocio y criticó las investigaciones con células madres embrionarias.

Un nuevo líder para los 1.200 millones de católicos romanos podría ser electo incluso para el Domingo de Ramos, que este año será el 24 de marzo, y podría asumir el cargo durante la Semana Santa que se inicia la semana siguiente, dijo Lombardi.

SIN TEMOR A UN CISMA

Lombardi dijo que el líder católico no temía un posible cisma en la Iglesia tras su salida, pero en el pasado varios pontífices, incluyendo a Juan Pablo II, evitaron renunciar por la confusión y división que podría generarse al existir un “ex Papa” y un Papa al mismo tiempo.

Esto podría crear un problema particularmente si el próximo Papa es un progresista que busque alterar disposiciones como la prohibición de las mujeres en el ministerio, el rechazo al uso de anticonceptivos y el celibato entre los sacerdotes.

“Esto es desconcertante, él deja a su rebaño”, dijo Alessandra Mussolini, una parlamentaria que además es nieta del dictador italiano de la Segunda Guerra Mundial.

“El Papa no es cualquier hombre. Es un vicario de Cristo. El debería quedarse hasta el final, seguir adelante cargando su cruz hasta el final. Esta es una enorme señal de desestabilización que debilitará a la Iglesia”, sostuvo.

El hermano mayor del Papa, Georg Ratzinger, un sacerdote de 89 años que comparte la pasión del pontífice por la música, dijo a periodistas en la localidad bávara de Regensburg que estaba “muy sorprendido” con el anuncio.

“Sólo él puede evaluar su fortaleza física y emocional”, aseveró Ratzinger.

SIN ENFERMEDAD ESPECIFICA NI DEPRESION

Lombardi dijo que la decisión de Benedicto XVI demostraba un “gran coraje”. Descartó alguna enfermedad específica o depresión e indicó que la decisión fue tomada en los últimos meses “sin presión externa”.

Aunque el Papa había empezado a usar un bastón y una plataforma con ruedas para atravesar el largo pasillo de la Basílica de San Pedro, no había dado indicios de estar analizando una decisión tan dramática.

“Estoy realmente sorprendido”, dijo Ricardo Rodriguez, un turista portugués en la Plaza San Pedro. “Espero que el próximo Papa pueda ser mejor que este y haga lo mejor para el mundo y los católicos”, agregó.

Elegido en el 2005 para suceder al enormemente popular Juan Pablo II, Benedicto XVI nunca pareció sentirse cómodo en un cargo que dijo que nunca quiso. El líder católico pretendía retirarse a su nativa Alemania para proseguir con sus escritos teológicos, algo que podrá hacer ahora en un monasterio dentro del Vaticano.

La renuncia significa que los cardenales de todo el mundo empezarán a llegar a Roma en marzo y, luego de reuniones preliminares, se encerrarán para mantener un cónclave secreto.

La Iglesia Católica ha sufrido cada vez más presiones de parte de los cardenales para evitar candidatos europeos y elegir un Papa del mundo en vías de desarrollo, con la intención de reflejar mejor otras partes del planeta donde viven mayoría de católicos y la institución está creciendo.

ELOGIOS Y ESCANDALO

Pero aunque los conservadores lo elogian por intentar reafirmar la identidad tradicionalista de la Iglesia, sus críticos lo acusan de buscar revertir reformas y de perjudicar al diálogo con las comunidades musulmana, judía y otras iglesias cristianas.

Bajo su comportamiento moderado se encontraba un intelecto listo para analizar minuciosamente obras ideológicas en favor de la pureza dogmática y debatir ferozmente ante los disidentes.

Tras parecer incómodo al inicio de su papado, comenzó a sentirse gradualmente más a gusto con su labor y demostró que pretendía gobernar el Vaticano a su manera.

Pese a la enorme popularidad de su predecesor -a quien colocó en la vía rápida hacia la santidad y al que beatificó en el 2011- sus asesores dijeron que Benedicto XVI estaba resuelto a no cambiar su estilo para imitar a Juan Pablo II.

El Papa logró mostrar al mundo un lado más amable del hombre que fue el jefe de la doctrina vaticana durante casi un cuarto de siglo.

Tras convertirse en el primer Papa alemán en unos 1.000 años y el segundo pontífice no italiano consecutivo, Benedicto XVI viajó regularmente, realizando alrededor de cuatro itinerarios al año, pero nunca pudo atraer a las multitudes vistas en las apariciones de su predecesor.

Los casos de abusos sexuales a niños por parte de sacerdotes católicos afectaron profundamente buena parte de su pontificado. El Papa ordenó una investigación oficial sobre casos en Irlanda que llevó a la renuncia de varios obispos.

En el 2012 estalló un escándalo con una fuente mucho más cercana, cuando el mayordomo papal, responsable de vestirle y servirle la comida, fue hallado culpable de filtrar documentos que denunciaban actos de corrupción en los asuntos del Vaticano, lo que generó irritación a nivel global.

Benedicto XVI confrontó el pasado de su propio país cuando visitó el campo de concentración nazi de Auschwitz.

Describiéndose como “un hijo de Alemania”, oró y se preguntó por qué Dios mantuvo silencio ante la muerte en el campo de 1,5 millones de personas, en su mayoría judíos, durante la Segunda Guerra Mundial.

Ratzinger formó parte de las Juventudes Hitlerianas durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la participación era obligatoria. Nunca fue miembro del partido nazi y su familia se opuso al régimen de Adolf Hitler.

Pero su viaje a Alemania también desató una de las mayores crisis de su pontificado. En un discurso en una universidad en Ratisbona, citó a un emperador bizantino del siglo XIV al decir que el Islam sólo había traído maldad al mundo y que había sido propagado a punta de espada.

Tras protestas que incluyeron ataques a iglesias en Oriente Medio y la muerte de una monja en Somalia, el Papa dijo más tarde que lamentaba el malentendido causado por su discurso.

En una medida que fue vista como ampliamente conciliatoria, a fines del 2006 el Papa realizó una visita histórica a la Turquía mayormente musulmana, donde rezó en la Mezquita Azul de Estambul.

Sin embargo, meses más tarde el ex presidente iraní Mohammad Khatami se reunió con el líder católico y dijo que las heridas entre cristianos y musulmanes todavía eran “demasiado profundas” tras el discurso polémico en Ratisbona.

Escrito por Peter Millership. Editado en español por Juan José Lagorio

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